Ven a mi mundo

 

Grandes Personajes

 

 

Saddam Hussein (1)

 

Federico Ortíz-Moreno *

 

 

Gran líder revolucionario del pueblo árabe. Personaje actual que ha desafiado a los grandes
dirigentes mundiales. Inteligente hombre que con una capacidad y visión fuera de lo común ha
sorprendido a propios y extraños. Descendiente de Mahoma, Califa de los héroes, sucesor del
gran Nabucodonosor, él es el presidente iraquí Saddam Hussein .

 

 

 

Primera parte: 1/2
Irak y los primeros años de Saddam

 

 

Los Grandes Personajes

 

Estando a punto de terminar esta serie de Grandes Personajes, he optado por incluir, fuera de todo programa, a una figura de la cual todos hablan, pero que poco, muy poco se sabe acerca de su persona. Me refiero, naturalmente, al presidente iraquí Saddam Hussein.

 

Me gustaría aclarar que todos los datos o hechos que aquí menciono has sido tomados de libros, recortes de periódico y revistas, tanto nacionales como extranjeras, transmisiones de radio y televisión, así como de muchas otras fuentes que he podido contactar, y quienes han tenido la suerte (o mala fortuna) de estar muy cerca del conflicto.

 

Desearía también recalcar que lo que aquí expongo son simplemente puros puntos de vista. Habrá quienes estén a favor de ellos, mientras otros estén en contra. Mi deseo es llevar unas cuantas líneas que puedan servir de base para tener una opción más y comprender, hasta cierto punto no sólo la vida de Saddam Hussein, sino lo que está pasando en el mundo, particularmente en el Golfo Pérsico.

 

 

La historia de Irak

 

Creo muy conveniente, antes de hablar (escribir) sobre este personaje, Saddam Hussein, el que sepamos algo acerca de la historia del pueblo iraquí. Antes que esto, tendremos que conocer algo más del pueblo árabe, que es en parte o gran medida de donde procede Irak.

 

Arabia, cuyos vastos dominios llegaron hasta China, la India, España y Egipto, fue dominada por los turcos en el siglo XV. Durante la Primera Guerra Mundial (1914-1918), los árabes se sublevaron contra el Imperio Otomano. Varios pequeños Estados surgieron entonces mientras las tribus nómadas y las caravanas subsistían a través de los oasis y el desierto.

 

La civilización árabe, cuyo influjo fue poderoso (y sigue siéndolo -obviamente-), dio al mundo el monoteísmo musulmán que fue aceptado por los habitantes de Asia y África. Las doctrinas de Mahoma, resumidas en ese gran libro, el Corán, han inspirado a muchos creyentes a seguir sus enseñanzas, guardar fielmente sus preceptos y atestiguar con hechos lo que ahí está escrito.

 

 

El reino de Irak

 

Irak (Iraq, escrito así, también), es el país del cual hablaremos. Dicha tierra, que comprende el territorio llamado Mesopotamia, cuna de la cultura de los acadios, los sumerios, los caldeos y los asirios, fue conquistada por los árabes en el siglo VII, quienes transformaron a Bagdad en un califato rico, culto y floreciente.

En el siglo XIII este califato cayó en poder de los mongoles, pasando, en el siglo XV, a manos de los turcos. Fue entonces, que los mesopotamios se sublevaron contra estos últimos. Todo esto a instancias de Gran Bretaña, quien ayudó a dicha sublevación durante la Primera Guerra Mundial de 1914-1918.

 

Habiendo pasado esto, Inglaterra obtuvo así el mandato de estas tierras que recibieron el nombre de Irak. Este país se independizaría en 1932; pero su petróleo haría que potencias extranjeras, principalmente Rusia, Francia, Alemania e Inglaterra; ahora Estados Unidos y otros países tratasen (y sigan tratando) de obtener concesiones y privilegios.

 

 

El país de Irak

 

Considerado un país del Asia, Irak ocupa una extensión de 434,924 kilómetros cuadrados, superficie similar a la de los estados de Chihuahua, Durango y Nuevo León, juntos; o tres veces los estados de Nuevo León y Tamaulipas, en uno solo.

Con una población aproximada de 17 millones de habitantes, Irak es un país de recónditos paisajes y pueblos muy diversos. Los sunnitas árabes representan el 35% (otros dicen que es solamente el 20%), mientras que los shiítas (o chiítas) componen el 62% (otros señalan el 55%) y los cristianos el 3%.

 

El país está ligado en gran medida a la antigua Mesopotamia. Los griegos dieron a Irak este nombre de Mesopotamia, que significa «tierra entre dos ríos». El país es esencialmente llano, dominado por los valles de los ríos Tigris y Éufrates. Ambos ríos nacen en las montañas orientales de Asia menor y se unen cerca del Golfo Pérsico, en el canal de Shatt al-Arab.

 

 

Irak y sus fechas

 

Entre el año 3500 a.C al 637 d.C. la región conocida como Mesopotamia es dominada sucesivamente por sumerios, acadios, amoritas, asirios, caldeos, persas, romanos y sasánidas (también persas). Más tarde, los árabes acabarían virtualmente con la dominación sasánida, y en el 750 los abasíes establecerían la capital del califato en Bagdad.

 

Entre el 762 y 1258, bajo los califas abasíes, la cultura musulmana alcanza su máximo apogeo. Luego, entre el siglo XIII y XIV, los mongoles Hulagu, nieto del terrible Gengis Kan, y Timur Lenk invaden el país y destruyen la civilización abasí. Alrededor de 1534 a 1535 Solimán el Magnífico conquista Bagdad; y, de 1638 a 1918 se presenta un largo período de dominación otomana.

 

En 1912, los otomanos pierden el control de Bagdad a manos de los británicos. Es durante la Primera Guerra Mundial, en 1918, que el Reino Unido (Gran Bretaña) ocupa el país. En 1920 la Sociedad de Naciones otorga a los ingleses el mandato sobre Irak. Un año después, en 1921, la sublevación popular obliga a los británicos a conceder cierto grado de autonomía al país. Este mismo año, el emir Faisal, de la casa hachemita de Héyas, muy identificado con el gobierno británico, se convierte en rey, al ser elevado al trono.

 

En 1932 el país asume su plena independencia. Cuatro años más tarde, en 1936, una etapa de intromisión militar en asuntos políticos, hacen desestabilizar a esta nación. Fuerzas inglesas y alemanas se disputan virtualmente el poder. Luego, en 1941, el ascenso al mando de Rashid Alí al-Gailani, jefe de la facción germánica, provoca la intervención británica y el derrocamiento de su gobierno.

 

En 1945 Irak se une a la Liga Árabe y se adhiera a la Organización de la Naciones Unidas, la ONU. En 1955 se establece el Pacto de Bagdad y, en 1958, Jordania e Irak constituyen la Federación Árabe. Este mismo año un golpe militar dirigido por el General Abdul Karim Kassem (escrito también «Qassim») proclama la República. El rey Faisal II, el príncipe heredero Abdul Illah, el primer ministro Nuri al-Said y algunos sirvientes, son acribillados a balazos y asesinados.

 

En 1956 Gamal Abdel Nasser nacionaliza el Canal de Suez y Egipto es invadido por «los aliados». En 1961 las tribus curdas se rebelan. En 1963, Kassem es derrocado y posteriormente ejecutado. Es nombrado presidente de la república el Coronel Abdul Salem Aref, quien muere en 1966. Un año después, Irak rompe relaciones diplomáticas con los Estados Unidos e Inglaterra, a consecuencia de la guerra árabe-israelí.

 

Este mismo año, 1967, se establece la televisión como un importante medio de comunicación. En 1968 un incruento golpe derroca a Abdul Rahman Aref y el General Ahmed Hassan al-Bakr toma el control del Consejo de Mando Revolucionario (CMR), el cuerpo supremo del Estado. En 1970 se agudiza la controversia contra Irán y en 1972, Irak nacionaliza la Petroleum Company.

 

En 1978 surgen nuevos conflictos dentro del gobierno. Se rompe la alianza, que viene desde 1973, entre Baath y el Partido Comunista. Seis años después, en 1979, se retira el presidente al-Bakr y es sucedido por el General Saddam Hussein. En 1980 Irak cancela su acuerdo de 1975 con Irán por el que había cedido el estuario de Shatt al-Arab. Empieza la guerra Irán-Irak.

 

Irán bombardea las refinerías de Mosul y Basora. Irak se defiende. En 1981 la aviación israelí destruye un reactor nuclear cerca de Bagdad. Irán empieza avanzar. La figura del ayatollah Khomeini está aún presente. Los países occidentales sintiendo miedo por la fuerza de su avance, apoyan a los iraquís. Se hacen tratos. Los gobiernos de Estados Unidos, Francia, Alemania e Inglaterra ayudan a Irak. Muchos otros más les secundan otorgándoles millones de dólares no sólo en crédito, sino también en asesoría técnica, científica y militar.

 

En 1982 Israel invade Líbano, Estados Unidos, tal vez por ser sus amigos, no hace nada al respecto. En marzo de 1984 Irak es acusado de utilizar armas químicas contra Irán. Estados Unidos y demás comparsas callan. El 7 de agosto de este mismo año, Irak y el gobierno norteamericano restablecen relaciones diplomáticas.

 

En 1988 los curdos son rociados con gases por el ejército iraquí, disparando armas químicas contra sus propios ciudadanos. En agosto de este mismo año termina la guerra Irán-Irak, cuando ambas partes acuerdan un cese al fuego. Dos años después, el 2 de agosto de 1990, Irak invade Kuwait y declara su anexión formal como su decimonovena provincia.

 

El 17 de enero de 1991, Estados Unidos, junto con la mal llamada y muy desacreditada Fuerza Multinacional (y con el aval de las Naciones Unidas, esa organización supuestamente dedicada a preservar la paz), bombardean cruel y despiadadamente la ciudad de Bagdad, la capital iraquí. Se desata la guerra en el Golfo Pérsico.

 

 

El surgimiento de Irak

 

Ligado a la tierra y cuna de la civilización humana, hoy en día, los ríos Tigris y Éufrates constituyen el núcleo de Irak. Su capital, Bagdad, yace sobre el río Tigris, que corre hacia el sur desde Turquía hasta unirse con el Éufrates, que viene desde Siria, al oeste. Los ríos se encuentran en Basora, en donde se unen y forman el canal navegable de Shatt al-Arab, el llamado «río de los árabes», mismo que, situado al sur de Basora, forma la frontera entre Irán e Irak.

 

Aunque los dos ríos mencionados (el Tigris y el Éufrates) definen el núcleo de Irak, en verdad éstos no delimitan propiamente sus fronteras exteriores, las cuales en su mayoría no tienen fundamento histórico. En realidad, el Estado de Irak surgió del aquel absurdo e infame acuerdo Sykes-Picot de 1912, en el que británicos y franceses se dividían el botín de su victoria sobre el Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, luego de lo cual Gran Bretaña fusionaría estas tres provincias otomanas. Así, establecería a Bagdad como centro y capital; Basora, al sur; y Mosul, al norte. Tres ciudades y tres provincias formarían el nuevo Estado de Irak.

 

 

Cuna de la civilización

 

Se dice que es una ironía de la historia que Saddam Hussein gobierne la tierra donde comenzó la civilización. En esta región, conocida como Mesopotamia, florecieron Nínive y Babilonia. Aquí se encontraba Ur, la ciudad más antigua del mundo, cuna del patriarca Abraham.

 

Esta región, en la antigüedad, fue dominada sucesivamente por los sumerios, acadios, amoritas, asirios, caldeos, partos, romanos, y sasánidas (persas). Los sumerios, que habitaban la planicie de Mesopotamia, la parte sur del Bagdad actual, en el tercer milenio antes de Cristo, desarrollaron el primer sistema de escritura, la primera cultura urbana y la primera burocracia administrativa del mundo.

 

Mil años más tarde, dos imperios se dividían Mesopotamia. En el sur gobernaban los babilonios, renombrados y afamados por sus logros culturales y científicos. El rey Hammurabi (1792-1750 a.C.) fue el primero en codificar y escribir un marco legal para la sociedad. Por otra parte, los babilonios, astrónomos sobresalientes, desarrollaron el sistema de medición del tiempo, mismo que seguimos utilizando hasta nuestros días. De ahí a que el sistema de medición de este elemento, el tiempo siempre lleve el número sesenta. La hora se divide en sesenta minutos y el minuto en sesenta segundos, porque «el sesenta» era la base del sistema numérico babilonio.

 

En otro aspecto, Asiria, rival de Babilonia, controlaba la mitad norte de Mesopotamia, y su capital era Nínive, cerca de la actual ciudad de Mosul. Los asirios, que eran guerreros y conquistadores, desarrollaron la primera cultura militarista del mundo. El gran conquistador asirio, Tiglath-Pileser III (744-727 a.C.) ideó el concepto clave de su dominio: una fuerza militar permanente controlada por una burocracia política estable, continua y duradera. Algo muy parecido o igual a la guardia militar del propio Saddam Hussein, la policía secreta del partido que creara en 1966.

 

Como otros gobernantes de la antigüedad, los asirios hacían tallar sus efigies en grandes relieves de piedra. Esto en realidad, a nadie debiera sorprender. Hoy, en nuestros días vemos presidentes de la república (me refiero a México) subidos en caballos, o sentados en una simple silla como esperando ser aplaudidos por el pueblo que sufre y seguirá sufriendo.

 

Se dice que la campaña de Saddam para servirse del pasado en su gloria futura es obsesiva. Se cuenta (al menos eso es lo que refieren los norteamericanos) que el gobierno de Irak se ha embarcado en un gigantesco proyecto para construir una versión de la antigua Babilonia. Entre otras de las cosas que también se afirma o se dice, que se han horneado miles de ladrillos, en muchos de los cuales reza la siguiente inscripción: «La Babilonia de Nabucodonosor fue reconstruida en la era de Saddam Hussein». En realidad son tantas las historias que se escuchan, que uno realmente no sabe si serán verdad o serán mentira. Lo cierto es que los rumores, lo mismo que las leyendas son creadas tanto por los admiradores como por los enemigos y detractores.

 

 

La figura de Hussein

 

Muchos ven a Saddam como un moderno Nabucodonosor. Nabucodonosor fue un gobernante babilonio del siglo sexto a.C. que el Antiguo Testamento recuerda como el conquistador de Jerusalén, el líder que llevó a los hebreos al cautiverio. Se cuenta que una noche, estando en Bagdad, se les pidió a varios diplomáticos e invitados que levantaran su mirada al cielo.

 

Ahí, en la obscuridad del desierto, al lado del estrellado y claro firmamento, se podían ver dos retratos gemelos: uno de Saddam Hussein y otro más de Nabucodonosor. Las inmensas figuras eran proyectadas en forma esplendorosa por rayos láser. La gente simplemente miraba extasiada preguntándose cómo era posible esto. Y, en realidad, no se criticaba. Algunos funcionarios norteamericanos hasta preguntaron quien había hecho este magnífico trabajo para poder hacer ellos lo mismo, alguna noche, en la Casa Blanca, en Washington.

 

 

El moderno Irak

 

Irak, como ya había mencionado, cuenta con una población aproximada de 17 millones. Su idioma oficial es el árabe, hablándose también el curdo, el persa, el turco y el armenio, así como algo de inglés. La división política consta de 15 provincias y tres regiones. Desde 1990, para fines prácticos se consideraban 18 provincias; y, desde el 2 de agosto ese mismo año, Irak pasó a estar conformado, con la anexión de Kuwait, por 19 provincias.

 

El país, cuyo nombre oficial es República de Irak (al-Jumhhuriyah al’Iraqiyah, en árabe), tiene como ciudades principales a Bagdad, la capital, con 3,250,000 habitantes; Basora (o Basra), al sur, con 1,600,000 habitantes; Mosul, con una población de 1,250,000 personas; Kirkuk, con 535,000 gentes; Sulaimaniya, 504,000 moradores; An Najaf, 141,000 residentes; y Erbil, con 99,000 habitantes. Todos, según datos oficiales iraquís, hasta 1988.

 

Cada año ingresan al país más de un millón y medio de turistas, que requieren de visa de entrada. En cuanto a otros papeles necesarios para ingresar al país se requiere tener vacuna contra la fiebre amarilla, recomendándose, así mismo, la vacuna contra la malaria. El promedio de vida es de 64 años, tanto en hombres como en mujeres.

 

 

Fuentes de riqueza

 

Las principales fuentes de riqueza de Irak son el crudo, el petróleo, el aceite y productos terminados. También tienen alta aceptación el gas natural, los fosfatos y el sulfuro. En cuanto a la agricultura, Irak exporta grandes cantidades de trigo, cebada, arroz, algodón, nuez y dátiles. También comercia con aves de corral. Por último, en relación a sus mayores industrias, el país produce grandes cantidades de petroquímicos, textiles, cemento, calzado y cerveza.

 

La moneda de Irak es el dinar iraquí, el cual se cotiza a una tasa oficial de un dinar por cada tres dólares, pudiéndose encontrar a un valor de seis veces mayor en el mercado negro, llamado más justamente «mercado libre», porque el gobierno lo había hecho semilegal a fin de atraer más moneda firme y productos de importación al país.

 

 

Escudo y bandera

 

La bandera nacional de Irak, adoptada en 1963, año en que fue constituido el Consejo de Mando Revolucionario, consta de tres franjas horizontales con tres estrellas en su centro. Cabe recordar que el diseño de la bandera iraquí ha sufrido numerosos cambios durante el presente siglo, aunque, no obstante, en todos los pabellones se han mantenido los mismos colores: el rojo, que representa el valor; el blanco, que significa la generosidad; y el negro, que simboliza la conquista del Islam.

 

Las estrellas verdes (color tradicional del Islam), ubicadas en la franja blanca del emblema, representan la supuesta fusión o unión con Egipto y Siria, hecho que nunca se materializó. A principios de este año, 1991, a raíz de la Guerra del Golfo Pérsico, el presidente de Irak y el propio pueblo ha incluido en su bandera y escudo la frase Allah Akbar (que en árabe significa «Dios es Grande»).

 

Finalmente, el escudo de armas de Irak tiene como elemento principal el águila de Saladino -líder y político militar del siglo XII- y que simboliza la unidad árabe contra el dominio extranjero. El modelo del águila fue tomado de una escultura de un edificio de El Cairo, que presuntamente fue el sitio de la orden de Saladino. El águila tiene en el pecho un escudo de campo terciado que reproduce la bandera nacional. Sobre la base donde se apoyan seis grandes garras aparece el nombre del país, escrito en árabe.

 

 

Saddam Hussein

 

El presidente iraquí, Saddam Hussein (escrito también «Husayn»), nació el 28 de abril de 1937. Este año cumplirá 54 años. Aunque no es costumbre que el pueblo árabe musulmán celebre su cumpleaños, el pueblo iraquí ha hecho de esta fecha una fiesta nacional.

 

Saddam nació en el seno de una familia campesina extremadamente pobre y sin tierras en la villa de al-Auja, cerca del pueblo de Takrit, sobre el Tigris, a unos 160 kilómetros al norte de Bagdad. El pueblo árabe de Takrit está situado en el corazón de la zona musulmana sunnita de Irak; pero, aquí, en este país, los sunnitas son una minoría.

 

El pueblo de Takrit había prosperado en el siglo XIX gracias a su fama en la construcción de kalaks, ese tipo de balsas circulares hechas a base de pieles de animales. Sin embargo, conforme la industria de las balsas decayó, lo mismo sucedió con la riqueza del pueblo. Cuando Saddam nació, su pueblo tenía muy poco que ofrecer a sus habitantes.

 

La comunicación con el mundo exterior era difícil. A no ser por el ferrocarril Bagdad-Mosul, que pasaba por Takrit, el pueblo sólo tenía un camino pavimentado. A la villa vecina donde había nacido Hussein no le iba tampoco, que digamos, bien. Sólo tenía caminos de tierra. Su gente, incluyendo a Saddam y su familia, vivía en chozas hechas con lodo y cañas, usando estiércol de vaca como combustible.

 

Nadie, ni en Takrit ni en al-Auja, tenía electricidad y agua corriente, mucho menos potable. El gobierno de Bagdad parecía muy lejos y distante, y su autoridad se limitaba a la presencia de unos cuantos policías locales. Irak era en ese entonces un caldero político. Su territorio se veía invadido por actividades mutuamente encontradas. El gobierno poco se interesaba por su pueblo y éste último, poco, muy poco, sabía de leyes. Ya antes los turcos otomanos habían gobernado Irak durante 500 años. Más tarde, en 1918, durante la Primera Guerra Mundial, Gran Bretaña había invadido y ocupado el país.

 

En 1920, Irak es designado mandato británico. Un año después, debido a la sublevación popular, los ingleses conceden al país cierto grado de autonomía, nombrando como rey de Irak al emir Faisal. En 1932, el mandato británico sobre Irak termina, sólo cinco años antes que Saddam naciera. Así, tras catorce años de dominio inglés, Irak proclama su independencia y es admitida a la Liga de las Naciones.

 

 

Los primeros años de Saddam

 

Las noticias o testimonios que se tienen en relación a los primeros años de vida de Saddam son obscuros e inciertos. Como sucede en todas partes (y esto pasa en México y los Estados Unidos), los biógrafos oficiales ocultan muchos hechos y gran parte de éstos son, en gran forma o manera, distorsionados.

 

Lo cierto es que Saddam no tuvo, en principio, una vida muy placentera que digamos. Sus recuerdos de niño no son nada agradables. Muchos aspectos de su infancia son cosa que él no quisiera ni recordar. Fueron en realidad años muy difíciles llenos de hechos crueles y brutales, dolorosos y llenos de amargura.

 

Se dice que el padre de Saddam, Hussein al-Majid, murió antes del nacimiento de Saddam, o cuando éste tenía apenas unos cuantos meses (nueve, según algunos). A decir de un hombre, que parece haber sido su secretario, el padre de Saddam abandonó a su esposa e hijos, luego de lo cual la vida familiar para Saddam se convertiría en un infierno.

 

Cualesquiera que sea la versión, una vez desaparecido su padre, Subha, la madre de Hussein, conocería a Ibrahim Hassan, un hombre casado. De acuerdo a la ley musulmana, a Ibrahim se le permitía tener cuatro esposas, pero Subha insistía en ser la única. El padrastro, a quien no podía ver Saddam, era un campesino vulgar y analfabeto que tenía particular aversión por su hijastro. Lo maltrataba, le pegaba y le hacía ver su mala suerte. Años después, según refieren, Saddam recordaría amargamente cómo, al alba, su padrastro lo sacaba gritándole: «Levántate, hijo de puta, y ve a cuidar las ovejas». Tal era la infancia de Saddam.

 

Ibrahim discutía muy a menudo con Subha acerca del muchacho. Le decía que Saddam era un hijo de tal por cual y que no le quería. Con todo, Ibrahim halló un «trabajo» para el niño, mandándole a robar gallinas y ovejas, que luego revendía. Tales eran los primeros años de Hussein, entre una madre desconsolada y un padrastro pendenciero.

 

 

La escuela

 

Cuando el primo de Saddam, Adnan Jayrallah, quien se convertiría en el ministro de defensa de Irak, empezó a ir a la escuela, Saddam también quiso hacer lo mismo. Pero Ibrahim no veía la necesidad de que el niño se educara. Quería que el muchacho se quedara en casa y cuidara las ovejas. Finalmente, Saddam salió victorioso. En 1947, a los diez años de edad, Saddam empezó a ir a la escuela.

 

Saddam, entonces, se fue a vivir con su tío, el hermano de su madre: Jayrallah Tulfah, el padre de su primo y amigo Adnan. Jayrallah era maestro de escuela en Bagdad y había sido dado de baja del ejército iraquí por haber apoyado en 1941 un golpe de estado pro-nazi, el cual fue aplastado por los británicos.

 

Este hecho hizo que Jayrallah sintiese un profundo odio por los británicos y su imperialismo. No se sabe nada en concreto al tipo de relación entre el padre de Hussein y Jayrallah. Lo cierto es que esta persona se convertiría luego en alcalde de Bagdad, y tendría una gran influencia sobre Saddam Hussein.

 

 

  Ir a Saddam Hussein (2)

 

 

Artículo aparecido en el periódico “El Porvenir” de Monterrey, México, el 11 de febrero de 1991.

 


 

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