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Grandes Personajes

 

 

Miguel de Cervantes Saavedra

 

Federico Ortíz-Moreno *

 

 

Máxima figura de las letras españolas. Aventurado hombre, soldado, enamorado y

recaudador de impuestos. Escritor de ingenio que nos diera entre sus mejores  obras

ese hidalgo personaje llamado Don Quijote de la Mancha. Estupendo autor  que viviera

mil y una aventuras para así dejar registrar su nombre: Miguel de Cervantes  Saavedra.

 

 

 

 

Vientos de libertad

 

Quien quiera la vida y ame la libertad, habrá que luchar por ella. No basta con quedarse de pie, y creer uno que aún sigue vivo. Se trata de que muchas veces es preciso seguir adelante, sudar, llorar y batallar. No importa que las cosas se vean lejanas, no importa que algunas de las cosas parezcan meros ideales, inciertos o inalcanzables, lo importante de todo es saber luchar, saber vivir y saber amar.

 

La vida de Cervantes parece correr en este mismo giro. Tristezas y penurias acosan su vida. Aires de libertad, deseos de gigante para deshacer entuertos son cosas que motivan a nuestro personaje a luchar por un ideal. La fe, el deseo de soñar, la ilusión de un mejor mañana y el ánimo de que todo puede estar bien si se persigue y se busca la justicia, es algo que siempre estuvo no sólo en la mente del Quijote, sino del mismo Miguel de Cervantes.

 

“La libertad, Sancho, es uno de los dones más hermosos que han dado a los hombres los cielos. Ningún tesoro puede igualarse a la libertad, y por ella, si es preciso, se puede y se debe arriesgar la vida, siendo el cautiverio el peor mal que se puede padecer...” –decía Don Quijote a su fiel compañero.

 

 

La infancia de Miguel

 

No podemos decir que la infancia de Cervantes haya sido un período de plena felicidad. Por el contrario, parece ser -y de hecho, así fue- que los primeros años del pequeño Miguel fueron precarios, llenos de angustia y cargados de penuria, desdichas y sobresaltos. Su vida está llena de aventuras y complejidades.

 

Varias son las ciudades las que se atribuyeron por mucho tiempo el honor de haber sido su cuna: Madrid, Alcázar de San Juan, Consuegra, Lucena y Sevilla; sin embargo, fue Alcalá de Henares el pueblo que se tiene por cierto el haberle dado su primera luz y acogimiento. Ahí daría sus primeros pasos y empezaría su vida de hidalgo.

 

Miguel de Cervantes Saavedra nace en el seno de una familia pobre. No se sabe la fecha exacta de su nacimiento. Se cree haya sido el 25 de septiembre de 1547. Lo que sí se sabe, y es algo que consta en un acta de la parroquia de Santa María la Mayor, que el registro de su bautizo ocurrió el domingo 9 de octubre de 1547.

 

 

Su familia y sus primeros andares

 

Cervantes era el cuarto de los siete hijos de Rodrigo de Cervantes y de Leonor de Cortinas. Su padre era médico. Se decía cirujano, pero en verdad era un medicucho de no muy alto prestigio. Un médico, "zurujano" -como él pronunciaba- al estilo de aquél tiempo. Y, que, en pos de clientela, que nunca la tuvo (y si la tenía no estaba asentada ni era segura), andaba acompañado de su familia, viajando y brincando de ciudad en ciudad.

 

La profesión de su padre, un mediocre cirujano, que "para acabarla de amolar" era sordo, hace que Cervantes vaya de plaza en plaza, de ciudad en ciudad, como si fuera el integrante de una caravana de circo. Es así como todos ellos viajan de Alcalá de Henares a Valladolid (1552-1553), de Madrid a Sevilla (1564), y de Sevilla otra vez a Madrid (1566-1568).

 

Fue, por tanto, la niñez de futuro escritor, errante; todo lo cual avivaría su sensibilidad y le permitiría, desde muy temprano, ensanchar, hasta cierto punto, su panorama del mundo y conocer medios y personas diferentes. Luego, a pesar de que no falta quien asegure que estudió en Sevilla o en Salamanca, es de presumirse que su educación primaria haya sido irregular, parca y deficiente.

 

Fue su padre quien le instruyera en las primeras letras, aunque también consta que pasara un buen tiempo en Madrid donde estudiara con el maestro Juan López de Hoyos. Allí aprendería muchas cosas y empezaría el gusto por la lectura. Ávido en saber, ya desde su infancia, leía cuantos papeles caían en sus manos. De ahí surgiría el gusto por las letras y parte de su historia y biografía que hoy recontamos.

 

 

Errante va

 

Cervantes tuvo siempre una vida errante. Lo vemos primeramente en Roma como camarero del cardenal Aguaviva y más tarde de soldado en las campañas de Diego de Urbina. Intervino en las expediciones a Nicocia y en la batalla de Lepanto (1571). Es en esta operación, en que mandaba a doce soldados a bordo de la galera “Marquesa”, en que recibe dos arcabuzazos en el pecho y uno más en la mano izquierda, la cual le quedaría inutilizada. Más adelante tomaría arte en las expediciones a Corfú, Navarino y Modón. En 1573 asistiría a la toma de Túnez, para luego viajar a Cerdeña, Sicilia y Nápoles. Seguirían otros hechos como su embarcación en la galera “Sol”, cuando es hecho prisionero y se pide por él un cuantioso rescate. Posteriormente volvería de Italia a su amada España donde tendría otra serie de aventuras.

 

 

Cervantes en Italia

 

En 1569 Cervantes se halla en Italia. Es camarero de monseñor Julio Aquaviva, quien más tarde llegaría a cardenal. Cervantes está a gusto, pero prefiere cambiar su cómodo y rutinario trabajo por la ventura de las armas. En 1570 es soldado de una compañía española al mando de Marco Antonio Colonna. Va contra los turcos.

 

Cervantes conoce Italia. Visita Milán, Venecia y Nápoles, ciudad esta última, la mejor para él: “ciudad la mejor de Europa y aún de todo el mundo”. Luego estaría Sicilia, Lucca, Florencia y otras más. El haber estado y vivido en Italia será un factor decisivo para la formación material y espiritual de este gran escritor.

 

 

El Manco de Lepanto

 

Cervantes es todo un aguerrido soldado. Batalla que hay, batalla a la que se presenta. De ahí a que este caballeroso soldado errante asista a la batalla de Lepanto, a bordo de la galera La Marquesa, mandada por el capitán Francisco de San Pedro, de la división de Brabariego, en la compañía del capitán Diego de Urbina.

 

Cervantes grita, da órdenes, se siente corsario. Cervantes cae ensangrentado, herido tres veces sobre el puente de la galera. Era el 7 de octubre de 1571. La mano izquierda le queda inutilizada, aunque es mentira que se la corten. Esta victoria, en la que él dice haber tomado humilde parte, será su orgullo. Nuestro personaje se siente otro, se reafirma su personalidad. Siente que ha hecho algo por su patria y la justicia. Se siente orgulloso de todo, especialmente de su mano, porque “aunque parece fea, él la tiene como hermosa, por haberla cobrado en la más memorable y alta ocasión que vieron los siglos pasados, ni esperan ver los venideros” -decía.

 

 

El cautiverio de Cervantes

 

El regreso de Cervantes a Italia es una desventura más del escritor. No solamente con una mano mutilada, sino algo ya cansado, nuestro personaje es hecho prisionero. Cuando la galera “Sol”, en la que iba, se encontraba cerca de las playas de Aigues-Mortes, junto a las tres Marías, una flotilla de piratas y corsarios turcos aborda la nave y Miguel y su hermano Rodrigo son hechos prisioneros. Su raptor es el albanés (otros dicen que era turco, y otros más que era griego) Arnaute Mamí. Luego, más tarde, en La Galatea, Cervantes escribiría sobre su captura por unos corsarios turcos. Un cautiverio que dura cinco años y del que intenta escapar cuatro veces sin conseguirlo.

 

 

El rescate

 

Aquellos que lo secuestraron creían que Cervantes era un hombre de grandes recursos económicos; además, como traía en sus ropas cartas de recomendación de alto nivel, más creían que se trataba de una persona de altas posibilidades. Antes había sido comprado por el bey (gobernador turco) Hasán Bajá.

 

El rescate que pedían por Miguel era de 500 escudos. La familia no podía reunir tal cantidad. A penas si logra juntar 280 escudos, que juzga precio suficiente. Pero su dueño, Hassán-Bajá, pide 500, pues sabe que Cervantes vale más. Más adelante, al ofrecer a nuestro cautivo personaje en Argel, le dan por él los 220 escudos faltantes y Miguel recupera su libertad.

 

El 19 de septiembre de 1580 se le rescata. Más tarde, un 24 de octubre del mismo año Cervantes embarca hacia su patria. Es el retorno definitivo. Fallidas las armas, triunfarían las letras. El recuerdo de Argel quedaría más tarde fijado en sus comedias, dramas y novelas. Cervantes habría aprendido y empezado una nueva carrera.

 

 

Por Madrid y por Sevilla

 

Duras fueron las penas de Cervantes en su agitada vida militar. Era 1580. Miguel se halla ya en Madrid. Tiene treinta y tres años. Su truncada carrera militar queda atrás; por delante se ven ante sus ojos imágenes de pobreza, miseria e indigencia. Su vida es pobre. Ejerce algunos cargos sin importancia. Sus amigos son los escritores Pedro de Padilla, Juan Rufo y Gálvez de Montalvo.

 

Entre los años 1583 y 1587 se presentan algunas comedias de Cervantes; por cada una le pagan veinte ducados. En 1585 publica su primera novela, La Galatea, cuyo privilegio (derechos de autor) había vendido a Blás de Robles en 1,336 ducados. Pero ni la novela, ni las comedias dan pan para comer. Un año antes, en 1884 Miguel se casa. Ahora no solamente necesita del amor, sino del verdadero pan, los reales y el dinero. Es así como, a exigencias de su esposa, tiene que trabajar aún más. La elegida de Cervantes para contraer nupcias es doña Catalina de Salazar Palacios y Vozmediano.

 

Pero poco o nada vivió con su mujer, quien pasa la mayor parte del tiempo en el lugar de donde ella era natural, la aldea de Esquivias. Una señora Hidalga que, sin ser rica, allí vive y posee algunos bienes, y que diecinueve años menor que él, pasa una vida no muy íntima o cercana a su marido. El matrimonio se rompe, pues no se vuelve a saber mucho de ella.

 

 

Sus trabajos

 

Fueron varios los trabajos que desempeño Cervantes en sus largos años antes de ser escritor. Es así como lo vemos desempeñando puestos y dedicándose a trabajos de comisionista: vende trigo, cebada, aceite; es, también, recaudador de impuestos. En Sevilla se instala como aprovisionador de galeras de Indias para luego convertirse en cobrador de alcabalas (impuestos sobre ventas y permutas); cargos que le valieron prisiones por mala administración o porque consideraban que era “mano larga” (a pesar de ser manco) y robaba o se quedaba con una buena parte de la ganancia.

 

Cervantes vive estrechamente, se le rebajan los sueldos y se le paga con retraso; sin embargo, no abandona su puesto, aunque piensa que lo quieren correr. Es entonces cuando, en una ocasión, sale responsable de ciertas irregularidades y sus fiadores tendrán que pagar la diferencia. Luego vendría lo del encarcelamiento antes mencionado.

 

Siguen los problemas y nuevamente, en 1600, es encarcelado por no cumplir unos pagos en Hacienda, aparte de no pagar la renta. Más adelante, en Valladolid, en 1605, lo vemos envuelto en un proceso por el asesinato de don Gazpar de Ezpeleta, quien fuera muerto a la puerta de su casa. El caballero no quiere denunciar al agresor y Cervantes es hecho prisionero.

 

 

La publicación de “El Quijote”

 

Corre el año 1603. Cervantes ha dejado Sevilla, para fijar su residencia en Valladolid. Vive pobremente en las afueras de la ciudad, ahí por la calle del Rastro, con sus hermanas Andrea y Magdalena y una hija natural, Isabel. Es en este año cuando justamente gestiona el privilegio (el permiso y los derechos, digamos) para la impresión y publicación de “El Quijote”.

 

Transcurre el tiempo y, por fin, el 26 de septiembre de 1604 logra el privilegio (traducido como la “exclusiva” o “derechos de autor”) sobre este libro. Es al año siguiente, en 1605, cuando El Quijote sale a luz. Y, lo que es curioso, y hasta jocoso, que poco antes de su publicación, el 16 de agosto de 1604, Lope de Vega escribía: “Ningún poeta hay tan malo como Cervantes, ni tan necio que alabe a Don Quijote”.

 

Pero el éxito del libro fue tremendo, rápido y grandioso. Era tan sólo la primera parte de El Quijote. Una primera parte que alcanzara, antes de terminar ese mismo año cinco ediciones. Luego, entre 1605 y 1615; es decir, entre la aparición de la primera y segunda parte, fue traducida al francés y al inglés. El Quijote, un libro que, en vida de Cervantes, alcanzara dieciséis ediciones.

 

 

“El Quijote” y la buena o mala fortuna de Cervantes

 

Cervantes tiene justamente cincuenta y ocho años cuando publica El Quijote. El éxito literario parecía conjurar por algún momento la mala fortuna y suerte del escritor. Pero en la noche del 27 de enero de 1605 fue acuchillado a las puertas de su casa, en Valladolid, el caballero navarrro don Gaspar de Ezpeleta, quien murió sin denunciar al agresor.

 

Se supuso que era asunto de honor y de amoríos; se habló de la mujer de un escribano, del marido celoso. Pero el alcalde, Cristóbal de Villarroel, sospechó de alguna mujer de aquella casa, y se vieron implicados Cervantes, Magdalena su hermana), y más aún Isabel (su hija). Es entonces cuando Cervantes, su hija, su hermana Andrea, su sobrina Constanza y otros vecinos, hasta sumar once personas, son encarcelados. Finalmente saldrían de la cárcel; pero, el susto y, sobre todo, los problemas, no habrían quedado ahí. Más tarde, con diferencia de dos años, en 1609 y 1611, mueren las dos hermanas de Cervantes.

 

 

“El Quijote”

 

El Quijote es una novela que va más allá de la novela misma. Mezcla de poesía, encanto, filosofía... Una novela trágico-cómica donde sus personajes se desenvuelven entre caballeros caminantes y perversos rufianes. Una novela de estupendos personajes que van desde el ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha, hasta su fiel amigo Sancho Panza. 

 

Una novela escrita y traducida a más de 86 idiomas, incluyendo el hebreo, el chino, ruso y el esperanto. Una novela encantadora y fascinante donde los personajes dan vuelta a la vida, haciéndole a uno reír, soñar y reflexionar. Una novela donde su héroe es justo, y, sin embargo, persigue a la justicia. Una novela de amores, cuentos, andanzas y correrías donde él Don Alonso, Don Quijote, lucha contra los molinos de viento y defiende a su amada Dulcinea, su gran señora, no importa que ésta sea fea, sea tonto o tenga mala reputación. Una novela donde apuntando sus armas, su lanza y su escudo se prepara para dar fiera batalla al impío, al ladrón y al malvado.

 

Don Quijote, derivado de su apellido Quijano, y llevando como apellido Amadís, el nombre de su patria. Un héroe que la gente cree loco, pero que es más cuerdo que aquellos que creen tener la razón. Un verdadero hombre -no fantasía- que con su amigo, el inseparable Sancho Panza, recorren mil rutas en pos de la justicia. Montado en su caballo Rocinante. Don Quijote, el idealista; Sancho, el realista, el que le hace poner los pies sobre la tierra.

 

Don Quijote, ese que dice “Yo soy yo, Don Quijote, señor de la Mancha, el mundo me llama a luchar”. Aquél que va por mil caminos, en pos de mil encuentros. Aquél que tratando de buscar y encontrar a su Dulcinea, Dulcinea del Toboso, se bate contra quien se burla de la mujer y la justicia. Ese hombre que se dedica su entero corazón a hacer el bien y perseguir el mal. Ese hombre en pos de un ideal que busca siempre alcanzar.

 

 

Las demás obras de Cervantes

 

Muchas fueron las obras de Miguel de Cervantes, entre ellas sus famosos Entremeses y sus Novelas Ejemplares. Entre los Entremeses se hallan: El Juez de los Divorcios, El Rufián Viudo, La Elección de los Alcaldes de Daganzo, La Guarda Cuidadosa, El Vizcaíno Fingido, El Retablo de las Maravillas, La Cueva de Salamanca, El Viejo Celoso, Los Habladores y El Hospital de los Podridos.

 

En todos ellos deja ver Cervantes parte de su vida, como en el caso de El Juez de los Divorcios, una sátira social, que bien pudiera haber brotado de su amarga experiencia y engañosa vida matrimonial. También estaría El Viejo Celoso, un viejo que es tan celoso que prohíbe a su mujer tener unos tapices con figuras femeninas que adquiere para su casa. La Cueva de Salamanca es otro caso de celos, deshonra y “cuernos”, una novela que toca el tema del típico marido ausente que es burlado y engañado por su joven esposa.

 

En Los Habladores, un soldado charlatán es contratado por un hombre a fin de llevarlo a su casa, presentarlo a su mujer, una incorregible charlatana, a ver si así se calla y logra curarle su defecto. Finalmente, El Hospital de los podridos es una aguda sátira contra aquellos que se quejan de todo, aquellos que se fastidian con todo, aquellos que se "pudren" (como dirían los españoles) con todo.

 

Las novelas ejemplares son doce: El amante liberal, La fuerza de la sangre, La señora Cornelia, La Gitanilla, La española inglesa, Las dos doncellas, Rinconete y Cortadillo, La ilustre fregona, El casamiento engañoso, El celoso extremeño, El Licenciado Vidriera y El coloquio de los perros.

 

En algunas de estas obras, Cervantes deja ver nuevamente sus problemas de casado (o separado), a la vez que en otras, como en La Gitanilla, nos hechiza con su variedad de retablos. En el Licenciado Vidriera, vuelve de otra forma ese memorable Alonso Quijano (Don Quijote, menor escala), en la figura de Tomás Rodaja. Un hombre que creyéndose de vidrio, procura que nadie se le acerque para que no le quiebre. Un hombre que se cree frágil y quebradizo, y que la gente lo cree loco. Pero que su locura va más allá de la supuesta cordura de los demás.

 

 

Cervantes y la poesía

 

Cervantes también escribiría poesía. De ahí sus poemas, sonetos, canciones, octavas, romances y rimas. De ahí una de sus poesías, como esa Canción a Silerio que dice:

¿Qué laberinto es este do se encierra
mi loca levantada fantasía?
¿Quién ha vuelto mi paz en cruda guerra,
y en tal tristeza toda mi alegría?
¿O cuál hado me trajo a ver la tierra
que me ha de servir de sepultura mía,
o quién reducirá mi pensamiento
al término que pide un sano intento?

 

 

La muerte de Cervantes

 

Cervantes vive en Madrid; se encuentra enfermo. El 2 de abril de 1616 toma el hábito de San Francisco. El 18 recibe la extremaunción. El 23 moriría. Cuatro días antes, el 19, dedica al conde Lemus una novela, Los Trabajos de Persiles y Segismunda: "Ayer me dieron la extremaunción y hoy escribo ésta: el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan".

 

Una novela donde habla sobre un viaje sobre tierras maravillosas, en las que hay reyes y príncipes, amores, sangre, pasiones, escenas polares, islas maravillosas, islas increíbles, naves corsarias, brujas voladoras, amantes que se retiran a una isla salvaje. Una novela en que se habla sobre príncipes peregrinos del amor, princesas suspirantes, jóvenes y bellas cortesanas, hechiceras y serpientes de mar. Una novela grandiosa que vale la pena leerse.

 

 

El gran Don Quijote

 

Fueron muchas más le que hiciera famoso Don Quijote. Ese hombre que lleno de locura se imagina caballero andante, que actuando desde la cima del heroísmo lucha por la justicia y por el bien, convirtiéndose en ejemplo de nobleza y dignidad humana que hoy nos admira y nos subyuga. Ese caballero con la frente en alto, que si bien, a veces, cargado de amargura, va montado con las fuerzas de un alma pura que busca siempre lo más alto, lo más limpio y lo más justo. Ese hombre, Don Quijote de la Mancha, que no fue otro mas que Miguel de Cervantes Saavedra.

 

 

Artículo aparecido en el periódico “El Porvenir” de Monterrey, México, el 31 de julio de 1989.

 



 

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