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Europa        

 

 

Bélgica

 

Federico Ortíz-Moreno *

 

 

Nación de un pasado cultural e histórico, lugar donde se confunden las culturas y la historia. País que ha sido gobernado y conducido por los romanos, los vikingos, los franceses, los españoles, los austriacos, los holandeses, los ingleses y los alemanes. Nación dividida y unida por culturas y lenguas diferentes. Un país de arte, cultura y tradición. Lugar que es y será siempre: Bélgica.

 

 

 

 

El país de Bélgica

 

Situado frente al Mar del Norte, entre países como Holanda, hacia el norte; Alemania Occidental, hacia el este; Luxemburgo hacia el sureste; y Francia, hacia el sur, Bélgica es un precioso país lleno de vida. Sus 30,520 kilómetros cuadrados de superficie, equivalen a la mitad del estado de Nuevo León, que tiene 64,920 kilómetros o, casi igual, a la superficie del estado de Guanajuato, que tiene 30,941 kilómetros cuadrados.

 

Bélgica es un hermoso país de poco más de 10 millones de habitantes. La capital es Bruselas, ciudad de 2 millones de habitantes. El país se divide en nueve provincias: 1) Amberes, 2) Brabante, 3) Flandes Occidental, 4) Flandes Oriental, 5) Henao, 6) Lieja, 7) Lumburgo, 8) Luxemburgo (no el país) y 9) Namur. Todas ellas administradas por un gobierno y un consejo provincial.

 

Entre las ciudades más importantes de Bélgica se encuentran: Amberes, ciudad de un millón de habitantes, contando sus suburbios. Ciudad conocida por su exquisita mixtura de gentes y de estilos. Luego está otra preciosísima ciudad, Brujas, lugar de extraordinaria belleza, en la que viven 129 mil gentes. Una tercera ciudad es Gante, asiento de la industria textil, una ciudad que combina el modernismo con el bello esplendor del renacimiento. Aquí viven 335 mil personas.

 

Bélgica y su historia

 

Nación dividida por sus variadas culturas y la dualidad o tricotomía de idiomas, Bélgica es, no obstante, una nación como cualquier otra. Con sus problemas, sus diferencias; pero, también con sus encantos.

 

Su historia nos lleva a través de los romanos, los vikingos, los franceses, españoles, austriacos, holandeses, ingleses y alemanes. Hoy, es la gente de Bélgica: los belgas, ese pueblo que ha sabido tomar lo mejor de los demás para hacerlo propio y forjar su propia historia.

 

  • En tiempos de Julio César, los belgas formaban la llamada Galia del Norte, una confederación mitad celta, mitad germánica, territorio que es sometido por los romanos, allá por el año 51 a.C. A partir del siglo IV y V, Bélgica pasa gradualmente a poder de los francos salios, francos merovingios y francos ripuarios. Del año 691 al 695 se inicia la conquista de las Galias.

 

  • En el año 768, Carlomagno divide el país en varios condados. El tratado de Verdún incluye el reparto del país entre Francia y Lotaringia, situación que perdura varios siglos. Al triunfar el feudalismo, se constituyen, entre otros, los condados de Flandes y de Brabante. Se inicia una serie de batallas y los Países Bajos (Bélgica y Holanda) pasan por alianza matrimonial a la Casa de Borgoña. Sin embargo, esto no queda así, ya que en 1477, Bélgica pasa a la Casa de Austria, debido al enlace matrimonial de Maximiliano con María de Borgoña.

 

  • De 1842 a 1506, Felipe el Hermoso gobierna como príncipe bajo la tutela  de su padre, Maximiliano I. Luego, de 1506 a 1555, Carlos V, nacido en Gante, gobierna hasta el momento en que abdica. Más tarde se inician una serie de luchas internas políticas y religiosas. En 1579, tras sangrienta rebelión contra la dominación española, siete provincias del norte obtienen su independencia, en tanto las del sur continúan perteneciendo a España. Posteriormente, pero ya en 1789, una revolución expulsa del poder a los Habsburgo.

 

  • En 1970, los revolucionarios proclaman la independencia de Bélgica. Siete meses después, los austriacos  recuperan el país. Luego, de 1795 a 1815, Bélgica es supeditada a la dominación francesa, año en que pasa a poder de Holanda, situación que no perdura mucho tiempo.

 

  • En 1830 Bruselas se alza en armas. Y el Congreso Nacional ofrece la corona al príncipe Leopoldo de Sajonia-Coburgo, quien toma el nombre de Leopoldo I. Una vez aceptada la corona, el rey proclama la neutralidad perpetua. En 1831, se obtiene oficialmente la independencia y se constituye la monarquía constitucional. Más tarde sobrevienen otras guerras. Bélgica es invadida por los alemanes. Posteriormente, con la derrota sufrida por estos últimos, Bélgica recupera en 1945 su independencia.

 

 

El gobierno actual

 

Bélgica es una monarquía constitucional. Según la constitución de 1831, revisada en 1949 y 1971, el poder ejecutivo lo ejerce el Consejo de Ministros, responsable ente el parlamento. Este se compone de dos cámaras, la de diputados, elegidos cada cuatro años, por sufragio universal, y la de los senadores, la mayoría de los cuales son elegidos por voto popular.

 

 

País trilingüe

 

Cual si fuera una Torre de Babel. Convertida en un hermoso territorio, Bélgica posee una diversidad de lenguas, hecho que data de tiempos cuando los francos limpiaron barriendo y arrojando a los celtas y galos hacia las tierras del sur, haciendo con esto que el holandés (neerlandés), fuese el idioma dominante en el norte. Actualmente, en 1986, con sus 10 millones de habitantes, Bélgica divide su población con un 56 por ciento de gente flamenca de origen germánico; un 44 por ciento de valoneses de origen celta-latino.

 

No es sino a partir de 1971 en el que se reconocen constitucionalmente tres comunidades lingüísticas: una, hacia el norte, donde se habla el flamenco, es decir, lo que conocemos como holandés o neerlandés; una segunda región, hacia el sur, la de los valoneses, donde se habla el francés; y, por último, una región muy pequeña, pegada a Alemania, donde se habla el alemán.

 

Cada una de estas tres regiones mantiene poderes autónomos, tanto en lo político como en lo cultural. Todos estos idiomas: francés, holandés y alemán son considerados oficiales. Bruselas es considerada por su parte una ciudad bilingüe con el francés y el holandés como idiomas oficiales, aunque en esta ciudad predomine el francés en un 80 por ciento.

 

La multicultura de los belgas

 

El ser un país de características multiculturales, debido a las varias etapas de dominación, por las que han pasado y, a ser una nación donde se hablan tres idiomas, esto no ha impedido que el país pueda estar y permanecer unido. Existe sí, una barrera territorial en cuanto al idioma se refiere. Las áreas están bien marcadas, pero esto no deja que los belgas sean en uno u otro idioma gente encantadora. Cada uno poseedor de lo suyo, y con el ánimo y fogosidad propio de su pueblo.

 

 

Bélgica: el gran país

 

No obstante y que cuando uno habla sobre países industrializados vienen inmediatamente a nuestra mente países como Estados Unidos, Alemania o Inglaterra, la verdad es que pasamos por alto muchas cosas que no sabemos. Una de ellas es que Bélgica sea el país más industrializado del mundo. Y esto no lo digo yo, lo dicen grandes instituciones y sociedades como lo es la Nacional Geographic Society y muchas personas más, dedicadas  a recorrer y conocer el mundo.

 

Bélgica no sólo es el país más industrializado del mundo. Bélgica ocupa asimismo el segundo lugar como la nación más densamente poblada de la tierra. El país ocupa solamente un 5 % de su fuerza laboral dedicada y comprometida a la agricultura. Los belgas son gente arduamente trabajadora, ente que se entrega por completo al país que quiere, al país que ama.

 

Aunque Bélgica tiene ciertos tintes y características socialistas, la economía se encuentra en manos de particulares. El país exporta el 60 % de su producción nacional –casi enteramente industrial- haciéndolo en base per cápita, el país número uno en exportación.

 

Grandes industrias como la del diamante opera en Bruselas y Amberes. Estas ciudades operan como centro de cortado, tallado y distribución mundial. De ahí pasan a Londres donde son subastados por grandes casas como las de París o Nueva York. Pero son Bruselas, Amberes, Ámsterdam y Londres, quienes se dedican principalmente a este supermillonario negocio.

 

Bélgica cuenta no solamente con la industria del diamante. Existen otras mucho más productivas como la industria del cristal, como la de Liège (Leija). Y qué decir de la industria del fino encaje, que tiene como centro y corazón la hermosa mini ciudad de Brujas. Pero Bélgica no sólo se dedica a esto, también posee buena tierra propicia para la agricultura. Sus cultivos son considerados entre los mejores de Europa.

 

Con todo lo anterior, su industria del diamante, su industria de cristal, del vestido y del encaje; industrias varias de materiales y servicios; y muchas más, Bélgica es el país número uno en cuanto a exportación se refiere. Año con año la exportación del país supera los 52 millones de dólares, Y eso que su territorio es pequeño, la mitad de Nuevo León. México con 68 veces más territorio, apenas si llega a los 24 o 25 millones de dólares en exportación.

 

 

La moneda

 

La unidad monetaria de Bélgica es el franco belga, el cual se cotizaba al 22 de diciembre, fecha en que escribía este artículo, a razón de 41 francos por dólar. En el mes de abril y junio, cuando estuve recorriendo este país, la misma moneda se valuaba en 47 y 48 francos belgas por dólar. Como se ve, su moneda mientras otras bajan y siguen bajando, la de ellos sigue repuntando.

 

 

Bélgica: un país maravilloso

 

Recorrer Bélgica es conocer un país lleno de tradiciones, costumbres y culturas diferentes. Conocer Bélgica es conocer el país de los diamantes. Es ver la historia y reflejo de un pueblo que camina y que lucha por sobresalir. Sus culturas e idiomas o lenguas diferentes no impiden que Bélgica sea un país próspero, un país lleno de riqueza donde sus ocho y medio millones de turistas que la visitan al año se sorprendan de su encanto.

 

Los Ardennes (Ardenas, según otros), la parte francesa, al sur del país, es una boscosa región combinada de montañas que legan a 610 metros de altura. Aquí se habla francés. Por otro lado, en la parte norte, donde se habla holandés, existen vastas llanuras y su tierra es altamente cultivable, muy similar al de su vecina Holanda.

 

Aquí, en la parte norte, se encuentran las ciudades de Gante y Brujas. Todas ellas con sus hermosos canales y carillones (tipo especial de campanarios), sin dejar de mencionar sus 80 kilómetros de playas de arena de esa hermosa costa norte. Hacia el noreste se encuentra la bonita ciudad de Amberes, el principal puerto del país, la ciudad en la que viviera Rubens, la capital mundial del cortado y tallado de diamantes.

 

Bruselas, la capital es el centro del país. Considerada también la capital de Europa, es aquí donde tienen su sede el Common Market (El Mercado Común Europeo) la OTAN (Organización del Tratado Atlántico Norte), y el SHAPE (Supreme Headquarters Allied Powers Europe); es decir, el Cuartel Supremo De Poderes Aliados de Europa.

 

Bruselas es, asimismo, la capital mundial de la diplomacia. Esta ciudad ocupa el prior lugar en el mundo en cuanto al número de embajadores se refiere. Aquí viven más de 180 representantes diplomáticos. Y quién mejor que usted, que es una persona muy importante, como para conocer y visitar Bruselas y todo este lindo país que es Bélgica.

 

 

Disfrutando Bélgica

 

Bélgica es para gente que, como usted, sabe y quiere disfrutar. Visite y recorra este espléndido país., encontrará lugares hermosos de verdad. Siéntase embajador del mundo. En realidad, qué mejor que usted para hacerlo. Venga y conozca todo lo que Bélgica le ofrece.

 

Si usted es de las personas que gozan de la buena comida, véngase ya a Bélgica. La cocina es exquisita. No le pide nada a la cocina francesa, a la comida parisina. El toque mágico de la cocina belga, combinado con el sabor y acento típico holandés, le harán deleitarse como todo un buen conocedor.

 

Y como sé que usted sabe disfrutar y conocer de todo, qué mejor que comprar unos cuantos diamantes en uno de los tres mejores centros de cortado y tallado del mundo. Vaya a Bruselas o Amberes. Vea qué fabulosos y hermosos diamantes. Son caros, pero el lujo, usted lo vale. El dinero es para disfrutarse y no para que se siga empolvando o devaluando.

 

Aproveche en ver estos centros de diamante. Existen exposiciones y excelente ventas. El tallado, el corte y la montura de diamantes es algo que a usted le impresionará. El ver estas genuinas joyas y obras de la naturaleza, talladas por la mano de artistas del diamante, es algo único en el mundo.

 

Ahora, que usted desea dar un cambio radical, y que luego de comprar joyas, desea hacer deporte, pues corra y haga ejercicio por los parques de a ciudad o pueblitos. Sálgase a la campiña, disfrute del aire puro, Rente una bicicleta en la estación de tren y se regresa cómoda y plácidamente en los magníficos trenes que opera a  cada rato en todo el país.

 

El ciclismo es un gran deporte en Bélgica. Asista a una competencia de este emocionante deporte en algunos de los velódromos que existen diseminados por todo el país. Y, si usted es un apasionado del fútbol, no se pierda o deje de ver un encuentro de uno de los equipos favoritos de Bélgica, el Anderlecht de Bruselas.

  

 

Bélgica y sus ciudades

 

¿Quién de nosotros no ha deseado al menos alguna vez poder viajar y conocer el mundo? Pues si usted está en Bélgica, qué mejor que recorrer y conocer todo este hermoso país, su tierra, sus ciudades… Toda llena de romanticismo y belleza sin igual. Bélgica le entusiasmará y enamorará.

 

Vaya y vea esas extraordinariamente bien preservadas casas del Ayuntamiento y de un paseo por los románticos canales de la ciudad de Brujas. Sienta y conozca la juvenil energía y esplendor renacentista de Gante. Vea las obras de Rubens y conozca las fábricas de diamantes en la bella ciudad de Amberes. Diríjase a la campiña de Ardennes (Ardenas). También la campiña alrededor de Namur. Y, por último, Bruselas, la capital, ciudad de gran atracción y singular belleza. Lugar donde podrá saborear un delicioso chocolate belga. Pruébele con unos deliciosos pastelillos, unos exquisitos “waffles” o unas riquísimas galletas. Usted escoge.

 

 

 

Bruselas (Bruxelles o Brussel)

 

La existencia de la ciudad data del siglo VII. Doscientos años más tarde, la ciudad fue asiento de los Duques de Brabante. Actualmente Bruselas es física y espiritualmente el centro de Bélgica. Asiento del Mercado Común Europeo, de la OTAN, y de innumerables e importantes asociaciones e instituciones internacionales, Bruselas es una ciudad llena de febril actividad. Más de 180 sedes diplomáticas se alojan en esta llamada “capital de capitales”.

 

Bruselas es una ciudad bilingüe. Se habla el francés y el holandés. También el alemán o el inglés. Si cree que vaya a tener problemas con el idioma, no se preocupe, tome un “tour” que lo lleve por la ciudad. Estas excursiones son cómodas y le enseñan lo principal de la ciudad.

 

 

Bruselas es hermosa. La primera vez que vine, allá por 1975, lo que más me gustó fueron los cafés concentrados alrededor de la Gran Plaza. Fue aquí en Bruselas, donde una linda y preciosa amiga, Kathleen Kruysmans, me empezara a enseñar la gran ciudad. Esta amiga yo la había conocido en Inglaterra. Un fin de semana, cuando ella ya había partido de Cambridge, lugar en donde vivíamos, me animé a hablarle por teléfono y decirle que me gustaría conocer Bruselas. Me dijo que encantada. Y así fue como se dio mi primer encuentro con este hermoso país.

 

La primera vez, me recuerdo perfectamente, llegué a la estación de tren. En media hora ya estaba mi amiga en su carro para encontrarnos y dar la vuelta por la gran ciudad. El verla de nuevo y disfrutar con ella de esta bellísima ciudad fue algo nunca olvidaré. La Gran Plaza, la Casa del Ayuntamiento, el Palacio del Rey, los mil y un cafés alrededor de la ciudad. Todo me pereció precioso.    

 

Y es que Bruselas es una ciudad de artistas, una ciudad cosmopolita, de vida y excelencia turística. Recuerdo haber conocido la obra de un gran pintor que comenzaba a tener renombre en ese entonces: Foullón. En su obra se dejan ver unos colores y matices que, aunados al simbolismo de sus cuadros y lo que representa su pintura, es imposible describirlos aún con la fina pluma que pueda caracterizar al mejor de los escritores.

 

Este año visité nuevamente Bélgica. Lo hice en dos ocasiones, más una tercera que en realidad no cuento, pues sólo estuve unas cuantas horas, tomando fotografías y comprando postales. Visité otra vez Bruselas y, mi primera impresión en 1975, y ahora en 1986, se fundieron en un sólo recuerdo de esta gran ciudad.

 

Pero, usted ¿qué piensa…? Váyase ya, no pierda tiempo. Bélgica, Bruselas, Amberes y Brujas le subyugarán. Primeramente Bruselas, la gran metrópoli, donde usted podrá conocer y maravillarse de esa preciosísima Grand’Place (La Gran Plaza), los edificios del Ayuntamiento, el Mercado de las Flores, el Campanario, la graciosa estatua de Manekkin-Pisz, representando a un niño que está orinando. No deje de ver los diferentes museos, entre ellos el Museo de Arte Moderno, el Museo de Arte Antiguo y el Museo Real de Arte e Historia.

 

Otros lugares para ver y visitar son el Palacio Real, lugar de residencia del rey Beduino; el Atomium, la famosa estructura diseñada para la Exposición Universal de 1958; la Ciudad Universitaria; los edificios de la OTAN y del Mercado Común Europeo. Y, por último, el sitio de la Batalla de Waterloo.

 

Bruselas es una ciudad para vivir y gozar. Existen muy buenos hoteles y restaurantes. Si usted es antojadizo, compre unas riquísimas pomme frites (unas riquísimas papas fritas a la francesa) que le venden en pequeños kioscos o caritos ambulantes. La “originalidad” de estas papas (si es que se le puede llamar “originalidad”) es que las venden en bolsitas o cucuruchos de plástico o de papel (a veces en vasos de hielo seco) y les agregan un baño de rica mayonesa. Pruébelas, saben riquísimas.

 

Los cafés o restaurantes cerca de las Arcadas y la Gran Plaza son estupendos. El chocolate que ofrecen es supremo. Entre a un lugar de estos y sienta el calor propio de este pueblo. Buenos restaurantes son el Bon Vieux Temps (Los buenos viejos tiempos), una soberbia cocina en un lugar decorado a la tradición. Otro es el Maison du Cygne, uno de los mejores restaurantes del país. Chez Leon es un lugar tradicional. Por último, Villa Larraine, uno de los mejores lugares, en las afueras de la ciudad.

 

 

Brujas (Bruges o Brugge)

 

Fundada en el siglo XII, el sitio donde se ubica el castillo del siglo XI de los condes de Flandes, Brujas fue posteriormente la capital de los duques de Burgundy, En verdad, Brujas es una linda ciudad de ensueño. El mejor medio para conocer esta diminuta ciudad, es a pie. Vaya a la oficina de turismo, ahí le obsequiarán un magnífico mapa para orientarse y conocer lo más importante.

 

Si dése tener una vista panorámica de esta preciosa ciudad, suba los 366 escalones del campanario, a la derecha de la Plaza del Mercado. Vaya temprano para evitar aglomeraciones. La torre está abierta de 9:30 a 11:30 de la mañana y de 2 a 6 de la tarde. Esto solamente del mes de abril hasta el mes de septiembre.

 

   

 

Conozca el Stadhus (el Ayuntamiento), cerca de la Plaza de Brujas, un buen ejemplo de la flamboyante arquitectura gótica. Muchos maestros de la pintura flamenca trabajaron aquí, en Brujas. Sus mejores obras. Incluyendo las de Van Eyccks y Breughels son exhibidas en el excelente Museo Groeninge.

 

Visite la Iglesia de Nuestra Señora, donde encontrará una preciosidad de pintura, una obra cumbre de Miguel Ángel, La Madona y el Niño. Después de ver esta obra, paséese por las calles de Brujas. Métase a las tienditas y no olvide comprar esas inigualables obras de artesanía hechas de blanco encaje.

 

Los festivales y tradiciones de la encantadora Brujas le fascinarán. Sus cafés, el Teatro de las Marionetas, los Festivales de Julio y Agosto, los llamados Quincenales de Música Internacional. Y, en mayo, algo típico, la Procesión de la Santa Sangre.

 

Visitar Brujas es entrar la fascinación, es llegar y convertirse en un ciudadano más que viviera al unísono de su gente. Y es que, en verdad, conocer esta belleza de ciudad, es algo que se debe hacer. Muchos me platicaban de Brujas, y en realidad no creía que fuera tan bonita, Vine, la conocí y me enamoré.

 

 

Amberes (Anveres o Antwerpen)

 

Con una mezcla de estilos y de gente, Amberes se caracteriza por ser el centro de la industria de los barcos, los diamantes y la ropa. Es también el lugar donde los grandes  maestros como Rubens, vivieron y dejaron aquí parte de su obra.

 

Visite la Oude Stad (la antigua ciudad), el Stadhuis (el Ayuntamiento) y la Catedral Van Onze-Lieve-Vrow, una preciosa catedral  con su espectacular torre gótica. Grandes trabajos y obras maestras de la pintura se encuentran aquí, entre ella los Rubens: El descenso de la Cruz y La Exaltación de la Cruz.

 

No deje escapar la oportunidad de visitar un centro o industria del diamante. Este año, estando por allá, tuve suerte que me invitaran a una exhibición especial de los principales diamantes de Europa. Fue algo fabuloso. Millones de francos belgas, francos franceses, libras esterlinas y dólares estando ahí para comprar los principales diamantes

 

Amberes es una ciudad que tiene y maneja el 40 % de la producción mundial en el cortado y tallado de diamantes. Año tras año, miles de piezas salen de esta ciudad a otros centros de subasta como Londres, donde los finos diamantes son vendidos al mejor postor. En realidad, si usted desea algo bueno y no muy caro, venga y dése una vuelta por Amberes. Hay diamantes magníficos y de todos pecios.

 

 

Otros lugares

 

Recorrer y terminar con Bélgica en una  semana es difícil. Su encanto de ciudades, sus paisajes y su gente le harán recordar miles de cosas. Podrá visitar no sólo estos lugares, sino muchos otros.

 

Aventúrese a visitar Gante, una combinación de la belleza de Brujas y la vivacidad y autenticidad de Amberes. Gante es llamada la Ciudad de las Flores. Vaya y explore la región boscosa de Ardannes, los ríos de la ciudad de Namur. Por último, maravíllese con Liège (Lieja), la ciudad del cristal. Son muchas, muchas cosas que usted podrá visitar.

 

 

Volviendo a Bélgica

 

Quien desee conocer el mundo, no necesita mas que una cosa: su persona. El dinero es lo de menos. Su trabajo, su esfuerzo y sacrificio bien han valido la pena para que usted tome un descanso y venga a conocer este incomparable país: Bélgica.

 

 

Artículo aparecido en el periódico “El Porvenir” de Monterrey, México, el 28 de diciembre de 1986.

 


 

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