Ven a mi mundo

 

  De aquí y allá     

 

 

¿Qué tan viejo se siente...?*

 

 

 

Federico Ortíz-Moreno, L.Ps.

 

Seguramente todo mundo teme a sentirse viejo, a pesar de que uno no siempre lo acepte. Lo más seguro es que si usted está leyendo ya se siente algo viejo. (No, no se ría. Es cierto, aunque le dé algo de coraje). Es lógico suponer -y esto todos lo sabemos- que por nuestra mente han pasado muchas cosas: ideas, imágenes, pensamientos, deseos o sentimientos los cuales forman parte de nuestra experiencia.

 

Si usted se recuerda de un 50 % de lo que a continuación señalamos es que si al menos usted no se siente viejo, en realidad sí está ya viejo, lo cual es aún peor.

 

 

Si usted se recuerda cuando...

 

  Los camiones costaban 20 centavos y los choferes lo esperaban a uno.

  En la escuela, cada vez que entraba el Director al salón, todos a coro entonaban:

    “Buenos días, señor director...”

  En vez de comprar tortillas o masa para hacerlas, uno iba al molino con una tina repleta

    de maíz para que éste lo convirtiera en nixtamal.

  En los cines no había dulcerías y las sodas o refrescos junto a las sabrosas palomitas

     las vendían en el interior de la sala.

  El cine costaba $ 4.00 ó $ 5.00 y las palomitas en las cajas rojas tenían un precio de $ 1.00.

  Los refrescos los vendían con todo y botella y los traían en una caja de madera o una tina.

     Y mientras alguna gente veía la película otra gritaba: “¡Eh! ¡Chist, chist... unas palomas

      y una soda...!”

  Cuando las Cocas chicas valían 25 centavos, las medianas 45 y las familiares un peso,

     con todo y envase.

  Él lechero llegaba a su casa y la leche que le vendía (a peso el litro) no era ni homogenizada

      ni pasteurizada.

  La señora de la casa se enojaba porque la sirvienta se quedaba platicando con el lechero y

     en realidad lo que quería la señora, era que el lechero platicara con ella y no con la sirvienta.

  Los chicles de cuatro pastillas costaban 20 centavos.

  Las paletas costaban 20 centavos y los esquimales 50 centavos.

  Había monedas de un centavo, aquellas en las que aparecía un pequeño trigo.

  Los carros de alquiler o de sitio costaban $ 4.00 ó $ 5.00 el viaje.

  Los carros usaban visera y además tenían estribo.

  En la parte trasera de los asientos delanteros, había un cordón para que la gente pudiera sujetarse y no marearse por el terrible vértigo de la velocidad.

  En la escuela, usted hacía filas (en caso de que usted haya ido), “tomaba distancia”,

     “marcaba el paso”, daba "flanco derecho", "flanco izquierdo", y en realidad uno se hacía

     “guaje” (tonto).

  En las escuelas regalaban forros para los libros.

  Le enseñaban a uno las tablas de multiplicar: 2 por uno, dos; dos por dos, cuatro;

     dos por tres, seis; dos por cuatro, ocho; y así hasta decir dos por diez, igual a veinte.

  Le pegaban a uno con el “metro” de madera.

  Los “combates” dentro del salón de clases producían pleitos posteriores.

  Le daban a uno “medallas” por buena conducta, aprovechamiento, moral, deportes,

     constancia, puntualidad, oratoria, canto, etc.

  Le enseñaban a uno a cantar el “Himno Nacional”, “El Chorrito” y “La Patita”.

  Jugaban a las canicas y le hacían “burriona, no perdona”.

  El dólar costaba menos de $12.50

  La televisión era solamente en blanco y negro.

  Los programas se transmitían solamente en inglés con subtítulos en español.

  Entre los primeros programas transmitidos se podían ver: “El Llanero Solitario”, “Cisco Kid”,

     “Hopalong Cassidy”, “Patrulla de Caminos”, “Tarzán”, “Sheena Reina de la Selva”, “Papá

     lo Sabe Todo”, etcétera y más etcéteras.

  La televisión empezó las transmisiones a control remoto.

  Los radios no tenían banda de frecuencias y solamente constaban de dos botones, uno

     para el encendido y volumen y otro para ajustar la estación.

  A la salida de las escuelas, vendían cintas de plástico de diversos colores para hacer

     llaveros a base de tejer dichas cintas ya sea de cuadro, en redondo o de panza de víbora.

  Los periódicos valían 50 centavos y un peso los domingos.

 

Puntuación:

  • Si usted se recuerda de la mitad de los hechos anteriores quiere decir que usted ya se está haciendo viejo.

  •  Si se recuerda de todo o casi todo, quiere decir que usted ya está viejo.

  •  Si usted se recuerda todavía de más tosas, felicidades por seguir viviendo.

  •  Si usted no se recuerda de nada o casi nada o una de dos: o es muy joven (lo cual no lo creemos), o en realidad, usted ya está “chocheando” y se le va la memoria.

  •  Cuídese y olvídese de este artículo. (Eso en caso de que no se le haya ya olvidado).

 

Recuerdos del pasado, recuerdos recientes o de antaño.

 

 

            

 

 

Música de fondo: “Bye, bye, love”, Simon & Garfunkel.

 

Fuente: Artículo propio.

 


 

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