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Celulares: ¿servirán para algo? *

 

 

 

 

Federico Ortíz-Moreno, L.Ps.

 

A veces me pregunto si le tecnología nos ayuda en lo que son las tareas diarias de la vida o, por el contrario, entorpece nuestro diario vivir. Ciertamente la tecnología ha tenido muchos avaneces y nos ha ayudado en muchos aspectos, pero… no hay que descontar que en la mayoría de los casos nos ha hecho esclavos de la propia tecnología.

En el caso de los teléfonos celulares estos son un medio que puede utilizar la humanidad para trabajar en forma más eficiente y eficaz. El desarrollo socioeconómico depende de estar comunicado. Las empresas necesitan buenos enlaces con sus proveedores, clientes y empleados; los gobiernos y organismos reguladores, necesitan estarlo de igual modo. Así mismo, la sociedad, en general, no puede progresar sin el nivel adecuado de comunicación entre sus miembros, entes u organismos que la integran.

El teléfono celular nos brinda la posibilidad de una comunicación más rápida, eficaz y confiable entre dos o varias personas, desde y hacia lugares cercanos o remotos. Las personas pueden comunicarse entre sí sin importar en qué lugar del mundo estén o se encuentren; simplemente con tener cada quien su celular, basta. De ahí a que esta necesidad de comunicación constante, ha hecho del teléfono celular un “boom” que ha invadido a cuanto país ha llegado; sin embargo, la mayoría coincide que todo adelanto tecnológico trae consigo ventajas y desventajas para los usuarios directos y, también porque no, para los indirectos.

Veamos, pues qué es lo que pasa cuando algunos se extralimitan en el uso del celular y las ventajas de tenerlo o no tenerlo. Recordemos que para todo debe haber ciertas reglas uno de los principios que debe regir en toda sociedad es el siguiente: “La libertad de un individuo termina cuando ésta afecta la de un tercero”.


El celular

Un teléfono celular es un radio y funciona básicamente como un walkie-talkie, con la diferencia de que en el walkie-talkie o se escucha o se habla y en el teléfono celular se puede hablar y escuchar al mismo tiempo; además, se pueden hace otras cosas como enlazar tres conversaciones, conferencias, llamadas en espera y buzón de voz entre otras. Sin embargo, quisiera destacar nuevamente un punto para mi importante: nos hemos creado “necesidades innecesarias”; esto es, necesidades superfluas que no requerimos. O, ¿cree que usted que para poder vivir necesitamos forzoamene contar con un celular, como si se tratara de aire para nosotros o agua para los peces...? La verdad, no. Somos nosotros mismos quienes nos hemos creado estas necesidades.  


Lo intolerable

Nadie de nosotros podrá negar las ventajas que tiene el teléfono celular en cuestiones de trabajo y tiempo, pero no cabe duda de que muchos de los usuarios han perdido los buenos modales y buenas costumbres al mostrar muy poca educación al hacer uso del celular. Con frecuencia vemos (o más que ver, escuchamos) con el mayor de los descaros, cuando en una conferencia; en lo más interesante de una película en el cine, en lo más intenso o divertido de una obra de teatro; o en una simple conversación el teléfono celular suena, y todo se interrumpe. Otras cosas intolerables es ver gente conduciendo autos de manera poco precavida utilizando al mismo tiempo el celular o gente cruzando la calle sin fijarse si algún auto pasa, pero eso si, sin perder su llamada mediante su aparato móvil 


Los problemas

Los problemas se dan en muchas partes, pero pudiéramos citar que los lugares en los que más frecuentemente se dan este tipo de inconvenientes, son los siguientes:

  • Automovilista: A estos debieran de quitarles el auto y arrestarlos un mínimo de tres días para que se les quite esa maña de ir manejando al mismo tiempo que hablan por celular. Estos conductores no se dan cuenta por dónde manejan, si viene auto atrás o a un lado. Giran hacia un lado sin avisar y… peor aún, siguen con el celular y se molestan si uno les pita.

  • Banco: Haciendo fila para hacer un pago o efectuar un retiro, no falta aquel zoquete que tiene que hablar a la casa u oficina para que le den un número de cuenta que olvidó, o bien para tomar una llamada de algún amigo que lo invita a tomar una copa o ir con algunas viejas.

  • Cine o teatro: Gente con muy poco criterio, que deja su celular encendido para que en plena o plena función y justo en la escena más importante de la película o de la obra suena su celular, muchas veces con los tonos más horrendos, la cucaracha, la raspa, la sirenita, y que no contento con desviar la atención de los presentes, todavía tiene el descaro de contestar la llamada con voz en tono normal.

  • Conferencia: El individuo que está dando una conferencia ante un buen número de personas y de repente recibe una llamada la cual atiende de inmediato y, gracias al equipo de sonido, todos los presentes se enteran de su conversación.

  • Juntas de Negocios: No es raro que en una junta importante de Consejo, de pronto suene el celular de un ingrato o estúpido director o consejero haciendo hacer corajes a los presentes y en ocasiones, lo que es peor, que la persona lo conteste, rompiendo el ritmo y la secuencia de la junta.

  • Misa: Muy parecido a la situación anterior, pero esta vez, en pleno servicio religioso, cuando el padre está dando el sermón o levantando la copa o cáliz.

  • Oficina: Me refiero al individuo que atiende dos, tres o más llamadas consecutivas estando de visita en nuestra oficina, o que incluso va a pedir trabajo y se siente dueño del negocio.

  • Restaurante: Lo típico, el señor, señora, señorita o señorito haciendo llamadas mientras uno espera a que termine para uno seguir la conversación. O… el comensal de al lado que no nos deje hablar con nuestras amistades, pues él o ella están hablando en alta voz con su celular.

  • Tiendas: Los empleados, sobre todo las jovencitas y jovencitos que en lugar de atender al cliente se la pasan diciendo burradas por el celular hablando con sus cuates, amigos o amigas.


A todo esto habrá que agregar:

  • El tipejo, ese clásico machín de poca monta, que se cree Batman u Hombre Fantástico, el clásico tipo que porta en el cinturón, dos beepers, dos celulares y demás equipos electrónicos que de preferencia suenen duro, para que vean lo “importante” que es.

  • Aquel que se cree policía, escolta o guardia de seguridad que entra a un lugar hablando por radio, viendo para todas partes, casi atropellando a le gente y con una cara de delincuente que ni en las mejores películas pudieran verse.

 

 

 

Música de fondo: “Call me”, tema del grupo norteamericano “Blondie”.

 

Fuente: Tomado de varias fuentes. 

 


 

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