Ven a mi mundo

 

  De aquí y allá     

 

 

El señor tímido que quería una corbata *

 

 

 

 

Marco A. Almazán

 

El señor pequeñito, delgadito y muy tímido, entro en la tienda de artículos para caballero y espero a que despacharan el resto de la clientela, inclusive a los que habían llegado después que él.

_ ¿Puedo servirle en algo? _ le preguntó un vendedor muy alto y muy gordo, con un vozarrón que apabullaba y metía miedo.

_ Quisiera esta corbata _ dijo tímidamente el señor pequeñito y delgadito, señalando una verde con pintas amarillas.

_ ¿Esa? _ resopló el vendedor gordo con gesto displicente_. Me parece que ha elegido usted la corbata más horrible que tenemos en el establecimiento. Déjeme que le muestre otras. Mire usted está azul celeste con arabescos guinda. Preciosa, ¿no?

_ Desde luego que está preciosa _murmuró el señor tímido_. Pero si no tuviera usted inconveniente, yo preferiría la verde con pintas amarillas. Esa que le señale.

_ ¡No, hombre, no! _ refunfuño el vendedor agresivo_. Esa corbata no va bien con su traje café.

_ Pero es que tengo otro… _ se atrevió a argumentar el cliente.

_ No lo dudo. Pero es que esa corbata verde con horrorosas pintas amarillas no va bien con ninguno. Vea usted ésta, rosada con crucecitas moradas. Es el último grito de la moda. ¿Se la envuelvo?

_ Muy bonita. En verdad maravillosa. No dudo que sea la última moda. Sin embargo, con perdón de usted, a mí me sigue gustando la verdecita con pintas amarillas.

El dependiente ignoró el comentario del señor pequeñito y sacó una serie de cajas que extendió sobre el mostrador.

_ Aquí tiene usted esta otra, de veinte centímetros de ancho y en color naranja con espirales azul Prusia. ¿Qué le parece?

_ ¡Estupenda! Pero me permito repetir que yo quiero la verde…

_ ¿Y qué me dice de esta, color megoncio con florecillas encarnadas? _ interrumpió el vendedor con ideas propias.

_ Está divina… _ susurró el señor tímido.

_ ¿Se la lleva, verdad? _ rugió el dependiente echándole el pecho encima al hombre pequeñito.

_ Me la llevo… _ dijo con voz desfallecida el pobre cliente.

Aquella noche asaltaron la tienda de artículos para caballero. Alguien puso una bomba, destrozo la puerta e hizo añicos el escaparate. Sonaron los timbres de alarma y media hora después se presentó la policía. Para entonces ya estaban ahí el dueño del establecimiento y sus empleados.

_ ¿Qué pasó? _ preguntó el sargento de policía pistola en mano.

_ Ya lo ve usted _ repuso el propietario_. Que han asaltado la tienda abriendo descomunal boquete.

_ ¿Robaron muchas cosas? ¿Se llevaron la caja fuerte?

_ No, señor. Curiosamente todo está intacto. Los ladrones no tocaron la caja ni la mercancía. Solamente falta una corbata verde con pintitas amarillas.

 

 

Fuente: “Marco A. Almazán”, escritor y diplomático mexicano 1922 - 1991. Humorista de sátira fina y aguda.

      Columnista del periódico “Excélsior”, de la Ciudad de México y de “El Porvenir” de la ciudad de Monterrey, N.L.

      Tomado de El libro de las comedias”.

 

 


 

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