Ven a mi mundo

 

  De aquí y allá     

 

 

La joven señora que llevaba el luto por dentro *

 

 

 

 

Marco A. Almazán

 

A raíz de la muerte de su marido, Encarnación Bermejo ahora viuda de Escarlata (Carnita, para sus amigas), se compró un traje rojo, unos zapatos rojos, unas medias rojas, unos guantes rojos, un bolso rojo y una sombrilla roja, todo haciendo juego con su llameante cabellera carmesí, pues parece que le gustaba bastante el color rojo.

 

Ella había oído decir muchas veces que "el luto se lleva por dentro", y como estaba de acuerdo, lo puso en práctica. No faltó, sin embargo, una amiga metiche que le preguntara:

 

- ¿Pues no que se había muerto tu marido?

 

A lo que Camita contestó:

 

- Claro que se murió. Si no se hubiera muerto, no lo hubieran enterrado y no estaría yo viuda ahora.

 

-Es que como no te veo vestida de luto. . .

 

-Eso no tiene nada que ver. Yo sentí muchísimo su fallecimiento, pues éramos muy felices y nos llevábamos estupendamente bien. Aunque quisiera, no podría yo decir: "¡Ay, qué tranquila me siento!", o "Bendito sea Dios que él descansa y yo también", como dicen muchas viudas, pues no sería cierto. Los dos nos amamos mucho y sufro sin su compañía como no tienes idea. Sin su compañía y sin su sociedad anónima. .

 

- Entonces -insistió la amiga- ¿por qué te vistes de rojo?

 

- En primer lugar, porque me gusta mucho este color. Y en segundo, porque me da la gana.

 

- ¿Pero no que estás de luto?

 

- El luto lo llevo por dentro -repuso Carnita.

 

- Pues francamente no entiendo.

 

- Quiero decir que voy de luto por dentro, y que nunca olvidaré a mi marido mientras viva.

 

- ¿Pero no que había muerto?

 

- Mientras viva yo, tontita.

 

- Bueno, pero es que el luto debe verse, para que se sepa que está una de luto, digo yo.

 

- ¿Para que lo sepa quién?

 

- Pues todos los demás -porfió la amiga.

 

- ¿Y por qué tienen que saberlo los demás? Con que lo sepa yo, que es a quien se le ha muerto el marido, me parece suficiente.

 

La amiga le dio unas palmaditas en el brazo.

 

- En el fondo tienes razón, Camita. Pero tú sabes cómo es la gente: la costumbre, los convencionalismos sociales, el qué dirán… Nunca faltan las murmuraciones y los chismes.

 

- Todo eso me tiene sin cuidado. Mi pena es mi pena y mi luto es mi luto. Y tanto a mi pena como a mi luto, los llevo por dentro.

 

- La cuestión es que no se te nota. No lo ven los demás.

 

Camita reflexionó durante unos momentos.

 

- Puede ser que tengas razón -sonrió al cabo de un rato-. Desde mañana haré algo que demuestre a todo el que quiera verlo, que llevo mi luto por dentro.

 

Y así, durante un año, vestida de rojo de pies a cabeza, Encarnación Bermejo viuda de Escarlata se instalaba a diario en una mesita de un restaurante al aire libre en la Zona Rosa, y a la vista del respetable público se comía una ración de pulpos en su tinta. A veces también -para remachar su punto- cruzaba la bien torneada pierna y mostraba un gracioso bikini de encaje negro.

 

Desde entonces, nadie dudó de que llevaba el luto por dentro.

 

 

 

Música de fondo: “Never my love”, tema The Assotiation, grupo norteamericano.

 

 

Fuente: “Marco A. Almazán”, escritor y diplomático mexicano 1922 - 1991. Humorista de sátira fina y aguda.

      Columnista del periódico “Excélsior”, de la Ciudad de México y de “El Porvenir” de la ciudad de Monterrey, N.L.

      Tomado de “Eva en camisón”.

 

 


 

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