/ / Marco A. Almazán  

 

 

 

 

El purista del lenguaje *

 

 

 

 

Marco A. Almazán

 

Fluminio Bacatete y de la O tenía la fea costumbre de corregir el lenguaje a las personas con quienes hablaba, lo cual, como era de esperarse, disminuyó considerablemente el número de dichas personas.

 

-Cuando entré a la Academia Militar –comentaba en la tertulia un coronel retirado, de muy malas pulgas.

 

-Perdone usted, coronel -interrumpió don Fluminio-. Se entra en, no se entra a. Cuando entré en la Academia Militar... Siga usted.

 

Al coronel se le erizó el bigote y ya no siguió. La segunda vez que el purista se atrevió a corregido, le arreó un bastonazo que le partió la clavícula izquierda.

 

En otra ocasión se encontraba de visita en casa de un prominente político, de quien esperaba obtener una recomendación para colocar a su hijo en determinado ministerio. Como es del conocimiento del culto público lector, a través del tiempo y del espacio los políticos nunca se han distinguido por su fiel manejo del lenguaje. Hablan mucho, desde luego, pero sin guardarle mayores consideraciones a la gramática.

 

-Anoche -comentó el político--, fui a echar una partida de póquer en casa de mi compadre el diputao Godínez, y aunque no lo crean ustedes, gané una mano de cinco mil pesos con una tercia de seises.

 

-Sería con un trío, licenciado -corrigió el incorregible señor Bacatete y de la 0-. Tercia es la tercera parte de una vara. Y la segunda de las cuatro partes iguales en que los romanos dividían el día artificial. En el oficio divino, es la hora después de la prima. También dicese de la casa en que se depositaban los diezmos; de la tercera parte de un ciento; de una pieza de madera de hilo, con escuadría de una tercia en la tabla y una cuarta en el canto; y también significa la tercera cava o segunda bina que se da a las viñas. Trío, en cambio, es un conjunto de tres cosas o de tres individuos.

 

Como es natural, el hijo de don Fluminio no llegó a colocarse.

 

* * * * * * *

 

Nuestro purista, que no tenía automóvil, fue invitado a una fiesta.

 

-Si quieres, te mando el coche -ofreció el amigo ricachón.

 

-Si quieres, te mandaré el coche corrigió don Fluminio.

 

El amigo se desconcertó un poco.

 

-Gracias, pero no lo necesito. Soy yo el que te lo está ofreciendo. No sabía que ya tenías automóvil.

 

-No lo tengo -repuso estoicamente el señor Bacatete y de la 0-. Sólo estoy señalándote la forma correcta de expresar la frase. Empleas un tiempo verbal equivocado, que resulta intolerable en una oración adverbial que expresa relación causativa. En lugar del presente de indicativo te mando, debes usar el futuro imperfecto te mandaré, puesto que estás supeditando el cumplimiento de mandar el coche a la realización de que si yo quiero. .. Esto es lo que se llama subordinación condicional, ya que lo expresado por la oración principal depende de la realización de la subordinada.

 

El amigote dijo una obscenidad y colgó el teléfono de golpe. Don Fluminio se quedó sin transporte y sin fiesta. Para aliviar su frustración, se metió en un bar y estuvo libando hasta las altas horas de la noche. Al llegar a su casa dando tumbos, su mujer lo recibió en plan beligerante:

 

-¡Cómo hueles a alcohol, mentecato! dijo la señora.

 

-No, hija mía -replicó entre hipo s don Fluminio-. La que hueles eres tú; es decir, que percibes el olor. Yo hiedo…

 

Un experto golpe de karate eliminó de este mundo al señor Bacatete y de la O, a quien desde entonces tiene Satanás recitando el pretérito pluscuamperfecto del verbo corregir.

 

 

Fuente: “Marco A. Almazán”, escritor y diplomático mexicano 1922 - 1991. Humorista de sátira fina y aguda.

      Columnista del periódico “Excélsior”, de la Ciudad de México y de “El Porvenir” de la ciudad de Monterrey, N.L.

      Tomado de “El libro de las comedias”.

 

 


 

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