Ven a mi mundo

 

  De aquí y allá     

 

 

El muerto que no había muerto *

 

 

 

 

Marco A. Almazán

 

Según me contaron en una vieja alquería española donde pasé una noche hace muchos años, el curioso caso se dio también hace mucho tiempo en la ciudad de Oviedo, capital de la provincia de Asturias, la cosa estuvo así:

 

Un individuo se presentó en un hospital de la ciudad para que le hicieran una operación quirúrgica de poca importancia, pero al efectuar los trámites burocráticos de rigor para darlo de alta, se descubrió que -legalmente al menos- el individuo en cuestión hacía ocho años que estaba muerto…

 

Don Sebastián Gorozpe -que así se llamaba el hombre- es un modesto albañil (o empleado de la construcción, como ahora se les llama a los artífices de la plomada y la cuchara) que presta sus servicios desde hace bastante tiempo en una compañía constructora filial de una gran empresa británica.

 

En días pasados el hombre sufrió un ligero accidente de poca importancia, pero a consecuencia del cual tuvo que ser llevado al hospital municipal que le correspondía para que le hicieran las curaciones de rigor: curaciones comunes y corrientes, sin mayor trascendencia, pues el señor Sebastián solamente tenía una pequeña herida, un rasguño en realidad. Sin embargo, al revisar su expediente, un empleado descubrió que don Sebastián Gorozpe, de 38 años de edad, casado y de ocupación albañil, perdón, empleado de la construcción, con domicilio en tal calle número tantos, etcétera, etcétera, había muerto ocho años antes en Oviedo, a consecuencia de un accidente de tránsito, en el cual fue muerto al ser atropellado por un automóvil.

 

El médico de guardia se presentó con una cara muy larga en la sala donde pacientemente esperaba el supuesto difunto Gorozpe, a quien en esos momentos le vendaban un dedo de la mano derecha.

 

-Lo siento mucho -dijo el doctor-, pero a usted no podemos atenderlo aquí.

 

-¿Por qué? -preguntó muy extrañado el señor Sebastián-. Todos mis papeles están en orden.

 

-No lo niego -repuso el doctor-. Tan están en orden que descubrimos que usted murió a consecuencia de un atropellamiento y que falleció precisamente en este hospital municipal, adonde fue traído de emergencia. De acuerdo con nuestros reglamentos, tenemos estrictamente prohibido atender cadáveres.

 

Gorozpe dio un salto hasta el techo y dijo una serie de palabrotas que suelen decir los albañiles españoles, o de cualquier nacionalidad.

 

-¿Cómo que morí hace ocho años? –gritó muy escandalizado. ¿Usted cree que a los ocho años de muerto podría yo estar fumándome este cigarrillo?

 

-Hay personas que tienen el vicio del tabaco muy arraigado -dijo pedantemente el doctor-. Y de cualquier manera tendrá que apagar su cigarrillo, pues aquí está prohibido fumar, tanto a los vivos como a los muertos como usted.

 

Después vino un alboroto de todos los diablos, hasta que intervinieron los guardias civiles, omnipresentes en toda España, llevándose al señor Sebastián, uno de cada brazo.

 

El hombre, acompañado por los guardias, fue llevado a los archivos municipales, donde efectivamente se encontró el acta de defunción del interfecto Sebastián Gorozpe, de tantos años de edad, de estado civil casado, de ocupación albañil y con domicilio en el número tantos de la calle tal y tal, quien había muerto atropellado por un automóvil el 17 de junio de 1958. Es decir, que todos los datos coincidían, o sea que oficialmente ha estado muerto desde entonces.

 

Así es que, oficialmente al menos, don Sebastián Gorozpe lleva varios años de muerto, aunque -según él-, todavía está vivito y coleando.

 

Su única duda es la de saber quién fue efectivamente el occiso que lleva ya varios años de estar criando gusanos y de estar gozando de la paz del camposanto.

 

 

Fuente: Marco A. Almazán, escritor y diplomático mexicano 1922 - 1991. Humorista de sátira fina y aguda.

      Columnista del periódico “Excélsior”, de la Ciudad de México y de “El Porvenir” de la ciudad de Monterrey, N.L.

      Tomado de “Ni todo lo bueno ni todo lo malo, sino todo lo contrario”.

 

 


 

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