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El presidente más querido *

 

 

 

 

 

Ejercicio lúdico con respuestas reveladoras

 

 

Así de fácil. Pregúntate y pregúntale a un chavo, ya, en este preciso momento histórico, las siguientes preguntas exprés. Son un simple ejercicio lúdico. Las respuestas son casi de no creerse por reveladoras. Advertencia: inevitables analogías podrían aparecer en el camino como parte del tan necesario análisis de una nación donde la corrupción, la incompetencia, la mentira, la crueldad parecen inamovibles cuando de política se trata. Sin embargo, y por extraño que parezca, no todo está perdido.


Van, aquí, los cuestionamientos:

1. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México “ha sido el único que entraba y salía solo de las instalaciones de la Universidad Nacional
Autónoma de México sin ser agredido por sus estudiantes” (p. 19)?

2. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México, a través de su nombre, está presente en “1,965 calles, 456 centros deportivos, asociaciones
civiles o escuelas públicas y más de 98 bibliotecas o centros administrativos” (p. 19)?

3. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México, “días antes de la Semana Santa se iba manejando personalmente hasta Jerez, Zacatecas, sin
escolta ni seguridad alguna, para visitar a sus tías paternas” (pp. 48-49)?


4. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México “poseía una cultura superior al promedio, una memoria fotográfica extraordinaria y que fue uno de los mejores oradores de su tiempo” (p. 122)?

5. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México consiguió “logros valiosos (en un solo periodo sexenal) como fueron la creación de la Universidad Autónoma del Estado de México; la Unidad Habitacional Tlatelolco con sus edificios que llevan los nombres de los liberales mexicanos, la Unidad Independencia; el Instituto Politécnico Nacional; los aeropuertos nacionales; el ferrocarril Chihuahua-Pacífico; la carretera México-Puebla; la red de telecomunicaciones nacionales; la nacionalización de la industria eléctrica; el Museo de Antropología e Historia; la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos; (…) el IMSS y el ISSSTE” (p.166)?

6. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México, a sus seis años de edad, “recitaba la ‘poesía interminable’ de 64 versos sobre el 5 de mayo de 1862, acompañado por María Estela Ramírez Alfaro al piano, quien tenía escasos 11 años de edad” (p. 44)?

7. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México contó “con cuatro de sus miembros sepultados en la Rotonda de las Personas Ilustres” (p. 10)?

8. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México contrajo matrimonio con quien no gustaba de la frase “primera dama”, (‘No me llamen primera dama de la nación porque en todo hogar mexicano existe una primera dama’), pero sí de su trabajo entregado como maestra y misionera para los menos favorecidos al grado de fundar el Instituto Nacional de Protección a la Infancia (INPI), institución que actualmente se conoce como DIF (p. 16)?

9. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México “amó por igual a su país que a la poesía, (especialmente) la de su familiar, Ramón López Velarde” (p. 17)?

10. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México “se proclamó, ante el estupor mundial, como el primer presidente socialista de la nación mexicana” (p. 19)?

11. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México “dio un impulso superlativo a los programas de investigación arqueológica, a la difusión de
la pintura antigua y la contemporánea, a la fundación de casi todos los museos que hasta el día de hoy existen en México, al folclor, a la exploración de la ciudad sagrada de Teotihuacán, (…) a la inauguración de la pinacoteca donada por Franz Mayer para destinarla a la Academia de San Carlos, (…) (a) los teatros y los espectáculos que volvían a ser accesibles al pueblo mexicano (por medio de) las carpas de teatro popular y eventos culturales a precios preferenciales o subsidiados por el gobierno” (pp. 171-172)”

12. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México, al concluir su mandato, renunció junto con su esposa a la pensión vitalicia para encaminar esos recursos a la formación de alumnos que querían ser maestros normalistas en escuelas rurales?

13. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México pronunció discursos tan notables no sólo en su periodo al frente de la nación, sino desde su adolescencia y que, reunidos, dichos textos conforman cinco nutridos tomos?

14. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México, a sus 16 años, improvisó en pocos segundos los siguientes fragmentos de arranque para la fase internacional del concurso de oratoria patrocinado por el diario “El Universal”, celebrada en el Teatro Hidalgo en la ciudad de México: ‘Cada etapa de la historia social, cada etapa de la humanidad, ha sido determinada por los héroes que pueden clasificarse en dos formas: el héroe que comprende a Rolland y Carlyle que son floraciones gallardas del espíritu, y el héroe que surge de la masa anónima, el callado héroe que magnifica su alma lacerada por dolores arcanos, y que levanta su frente que es besada por el hálito sideral de las constelaciones. ¡Callado heroísmo este último que germina en los corazones predilectos hasta estallar en desbordamientos incontenibles sobre una ruta constructiva; heroísmo afín a las masas que se agitan y conmueven y de este complejo social surge, potente y luminoso, el héroe que encarna una época, el hombre o los hombres que llevan a la humanidad hasta el templo rutilante de la esperanza!” (“El itinerario de la razón y la elocuencia”. Discursos. Tomo I. Biblioteca Mexiquense del Bicentenario, Instituto Mexiquense de Cultura, 2010, p. 19)?

15. ¿Creerías si te dijera que un presidente de México “fue tal vez el más querido del siglo XX” (p. 13)?


Estos son apenas algunos datos de la sobresaliente trayectoria del ex presidente mexicano, Adolfo López Mateos acompañado en su misión por su esposa, la maestra Eva Sámano Bishop. Las citas textuales incluidas en casi la totalidad de las preguntas arriba enlistadas fueron obtenidas del libro “Adolfo López Mateos. Una nueva historia” de Emilio Arellano, editado por Planeta en septiembre de 2013.

Curioso par de datos contrastantes tanto del texto de Emilio Arellano con el ya referenciado arriba, “El itinerario de la razón y la elocuencia”. Es señalado en el primer libro: “Adolfo López Mateos fue el segundo presidente mexicano nacido en el siglo XX, el segundo en la historia nacional en llegar a la silla presidencial a los 48 años de edad, y el primer presidente nacido en el Estado de México, logros circunstanciales que le ha cedido como un relevo existencial al actual jefe del Ejecutivo Federal, Enrique Peña Nieto (p. 15). Y, vaya circunstancia, el segundo escrito ―el proemio de los siete tomos que conforman la colección de discursos― fue prologado, precisamente, por Enrique Peña Nieto, Presidente de México, pero en su periodo como Gobernador Constitucional del Estado de México.

 

Escribe el licenciado Peña al referirse a Adolfo López Mateos: “En su amplia obra discursiva, encontramos permanentemente su ideología revolucionaria y nacionalista, su convicción humanista y su fe en el derecho. Son principios irrenunciables en su discurso los conceptos de libertad, igualdad, independencia, soberanía, autodeterminación, igualdad jurídica de los estados y la solidaridad continental. López Mateos estableció un amplio diálogo con los campesinos, los indígenas, los trabajadores, los empresarios, los jóvenes y las mujeres; supo ejercer una política de gran cercanía con todos los sectores. Cada mensaje, cada discurso o intervención en el ejercicio de sus responsabilidades públicas reflejó su capacidad de empatía, de identificación permanente con los intereses y aspiraciones de los mexicanos de su tiempo y, en especial, para convocarlos en su gran proyecto nacional de modernización (…) El mejor homenaje que podemos tributarle como mexiquenses es el de difundir la riqueza de su obra intelectual, propagar la firmeza de sus convicciones y arraigar en el corazón de los mexicanos los signos de patriotismo que expresó brillantemente” (pp. 7-8).
 

Un ejercicio lúdico revelador.

 
 

“Amar a México, creer en México y luchar infatigablemente por México”.

 

 

 

Fuente: Artículo enviado por un buen amigo de Monterrey, Emilio García, en enero de 2015.

 

 

 

 

 


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