Ven a mi mundo

 

 

Apuntes

 

 

La otra cara de Einstein *

 

 

 

 

Para muchos un gran científico, un hombre de gran inteligencia; para muchos otros, un hombre verdaderamente abominable por su manera de ser y de tratar a su mujer. Así, con todo esto, Albert Einstein sigue siendo una figura mítica de nuestro tiempo; más, incluso, de lo que llegó a serlo en vida, si se tiene en cuenta que su imagen, en condición de póster y exhibiendo un insólito gesto de burla, se ha visto elevada a la dignidad de icono doméstico, junto a los ídolos de la canción y los astros de Hollywood. Pero esto de ídolo puede venirse abajo cuando se saben muchas cosas más de el, de las que no se hablan.

Albert Einstein nació en la ciudad bávara de Ulm el 14 de marzo de 1879. Fue el hijo primogénito de Hermann Einstein y de Pauline Koch, judíos ambos, cuyas familias procedían de Suabia. Al siguiente año se trasladaron a Munich, en donde el padre se estableció, junto con su hermano Jakob, como comerciante en las novedades electrotécnicas de la época. El pequeño Albert fue un niño quieto y ensimismado, que tuvo un desarrollo intelectual lento.

Se puede habar mucho de él, de sus infancia de su juventud, de sus teorías, pero... aquí se tocará un tema que tal vez muy pocos conozcan: su rechazo a las mujeres.


 

Misoginia

 

La misoginia se define como la aversión o rechazo hacia las mujeres. Está considerada en la mayoría de las ocasiones como un atraso cultural asociado al extemporáneo concepto de superioridad masculina, según el cual el rol de la mujer es dedicarse exclusivamente al hogar y a la reproducción. Pero la misoginia va en realidad mucho más allá del simple machismo que desprecia y pretende someter a la mujer, porque implica, además, odio o miedo. Es decir, no es que piensen necesariamente que la mujer es inferior, sino peor, y a ella achacan todos los males, siempre le presuponen lo más negativo y sistemáticamente resaltan siempre esos aspectos, reales o imaginarios, obviando aquellos que la favorecerían. La mujer es, por así decir, Pandora.

 

Es, en definitiva, una fobia, un trastorno mental psicogénico producido por engramas de la misma entidad que la claustrofobia, los ataques de pánico, el temor a viajar en avión y todo el catálogo de fobias enumeradas por la psiquiatría. Esto significa que la responsable es siempre la mente reactiva y la dramatización de engramas. A través de la terapia dianética, cuando la persona llega a verse libre de engramas que lo impulsen a una conducta de odio a la mujer, la fobia desaparece. Así que ánimo, que tiene cura.

 

La misoginia está relacionada con el pesimismo y la misantropía filosófica, pues la aversión a las mujeres suele ser sólo un síntoma de un desprecio más general hacia todo lo humano, hacia la humanidad en general.

 

Data de la antigüedad más remota, pero ha sobrevivido hasta nuestros días y nos ofrece abundantes ejemplos no sólo en pequeños patanes de tres al cuarto, sino también en personalidades de lo más notable, como es el caso de Albert Einstein.

  

 

Las condiciones de Eisntein

 

Einstein le impuso a su esposa, Mileva Maric, reglas de conducta violentas y autoritarias. Todo esto por escrito. Ella, nacida en lo que hoy es Serbia, era física y matemática, y participó en la primera etapa de su teoría, pero él nunca la mencionó.

 

A. Te encargarás de que:

 

1. Mi ropa esté en orden.

2. que me sirvan tres comidas al día en mi habitación

3. que mi dormitorio y mi estudio estén siempre en orden y que mi escritorio no sea tocado por nadie, excepto yo.

 

B. Renunciarás a tus relaciones personales conmigo, excepto cuando éstas se requieran por apariencias sociales. En especial no solicitarás que:

 

1. Me siente junto a ti en casa

2. Que salga o viaje contigo

 

C. Prometerás explícitamente observar los siguientes puntos cuando estés en contacto conmigo:

 

1. No deberás esperar ninguna muestra de afecto por mi parte, ni me reprocharás por ello.

2. Deberás responder de inmediato cuando te hable.

3. Deberás abandonar de inmediato el dormitorio o el estudio y sin protestar cuando te lo diga.

 

D. Prometerás no denigrarme a los ojos de los niños, bien sea de palabra o de hecho.

 

Aparte de lo cual afirmaba cosas tales como que "muy pocas mujeres son creativas", estaba en contra de que se dedicaran a la ciencia y nunca aceptó que pudieran tener derecho a voto.

 

Aun así, ese hombre de aspecto bonachón a los ojos del mundo, que tenía el cerebro lleno de fórmulas y de ideas machistas, se atrevió a acuñar una frase hoy célebre: "¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio".

 

Pues sí, Herr Einstein. Mire por dónde, en eso llevaba usted toda la razón.

 

 

 “Einstein le impuso a su esposa, por escrito, reglas de conducta

violentas y autoritarias. Ella, por cierto, era física y matemática, participando

en la primera etapa de su teoría, pero él nunca la mencionó”

 

  

Tomado de fuentes varias, entre ellas “Mileva Maric: La otra cara de Einstein.

 


Volver a la Página de
Apuntes

 


 

Volver a la Página de
INICIO

 

© 2013 / Derechos Reservados.