Ven a mi mundo

 

 Apuntes     

 

 

Kirk Douglas, a sus 84 años,

responde en: “Lo que sé” *

 

 

 

Entrevista al actor Kirk Douglas

Revista “Esquire”.

 

Federico Ortíz-Moreno,

Preámbulo: 

 

Issur Danielovitch Demsky, de nombre artístico Kirk Douglas es un actor y productor de cine estadounidense. Nació en Ámsterdam, Nueva York, 9 de diciembre de 1916. Entre sus papeles en el cine destacan su interpretación del pintor Van Gogh en El loco del pelo rojo y Espartaco de Stanley Kubrick. Su hijo es el actor Michael Douglas.

 

Sus padres eran judíos rusos, origen que le produjo no pocos inconvenientes dentro y fuera de su profesión. Desde pequeño destacó en los deportes, en especial en lucha libre, y en las lides actorales, donde gustaba de dirigir y actuar. Se graduó en letras en la Universidad de St. Lawrence. Después marchó a Nueva York, donde consiguió una beca en la Academia Nortemericana de Arte Dramático, lugar en el que permaneció hasta 1939, con 23 años de edad.

 

En 1941 ingresó, gracias a Lauren Bacall (que entonces iniciaba su carrera), en Broadway, pero luego fue llamado al servicio militar en la Armada de los Estados Unidos, que cumplió en 1942-1943, durante la Segunda Guerra Mundial, para después regresar a Broadway.

 

Al ser licenciado con honores, volvió a New York y en casa de una amiga hojeó una revista de modelos, donde aparecía una hermosa modelo y actriz llamada Diana Dill, la cual acabaría por ser su esposa en 1943, y con la que tendría dos hijos: Michael Douglas y Joel.

 

 

Entrevista

 

Hace ya un par de años, en una sección de la revista “Esquire” se le realizó una entrevista al actor. Y esto fue lo que contestó:

 

  • Mis hijos no tuvieron las ventajas que tuve yo en mi infancia: cuando uno viene de la pobreza más abyecta, no hay otra dirección adonde ir que no sea hacia arriba.

  • Sé que el amor es más hondo a medida que uno se hace más viejo.

  • Sé que todo el mundo tiene ego.

  • En el último Yom Kippur opté por la traducción al inglés y descubrí que Dios no necesita que le cantemos alabanzas sino que seamos mejores como personas.

  • Sé que cada hijo es diferente y que hay que darles soga, siempre: no aconsejarlos mucho y dejarlos cometer sus propios errores. Es como el pase inglés: uno tira los dados y espera a ver qué pasa.

  • Sé que, a veces, lo que te compromete te libera. Yo no quería ser actor de cine. Mi vida era el teatro y la primera vez que me llamaron de Hollywood rechacé el ofrecimiento. Pero entonces nació Michael y hacía falta más dinero, y me vine para acá.

  • Sé que todo buen aprendizaje termina sólo cuando estás bien muerto.

  • Sé que, si un hombre me diera a entender que nunca cometió un pecado en su vida, no me interesaría en lo más mínimo hablar con él.

  • Sé que los musulmanes siguen a Mahoma; los cristianos, a Jesús y los judíos, a Moisés, pero es el mismo dios, en mi opinión.

  • Sé que hacer películas es una forma un poco cara de narcisismo.

  • Sé que los hijos necesitan la misma cercanía física con el padre como con la madre. Cuando beso a mis hijos en la boca, alguna gente me mira raro, pero no me importa porque sé que no es una debilidad.

  • Sé que Atrapado sin salida fue una gran decepción en mi vida. Compré los derechos para cine, pero nadie quería hacer una película con eso. Entonces pagué para hacerlo en Broadway, pero tampoco. Había una línea en especial en el libro que me parecía inigualable: cuando McMurphy trata de arrancar el lavatorio de la pared delante de los demás internos y no puede. Y todos lo están mirando y él gira hacia ellos y les grita: '¡Por lo menos traté!'. Hay días en que pienso que ése debería ser mi epitafio.

  • Sé que por algo es que la política se ha vuelto una mala palabra.

  • Sé que hay cosas en la vida que uno nunca logra hacer como Dios manda. Jugar al golf, por ejemplo.

  • He sobrevivido a la caída de un helicóptero, con cirugía vertebral incluida, a un infarto que casi me lleva al suicidio, tengo un marcapasos y problemas en el habla. ¿Y qué? Siempre me digo: la edad está en la cabeza. Es el único antídoto que permite seguir funcionando.

  • Sé que millones de personas murieron por motivos religiosos: algo anda mal ahí, ¿no?

  • Sé que esto puede pasar: uno se muere, lo llevan frente al barbudo sentado en el trono, uno pregunta si eso es el cielo y el barbudo responde: ‘¿El cielo? De ahí acaba de venir, caballero’.

  • Todo el mundo se la pasa hablando de los viejos tiempos: que las películas eran mejores, que los actores eran superiores, que la gente era más solidaria. Lo único que yo sé de los viejos tiempos es que ya pasaron.

  • Sé que pensar un poco en los demás es una manera de distraerse de uno mismo.

  • Creo que recién ahora empiezo a saber quién soy. Como si mis virtudes y mis defectos hubiesen estado hirviendo en una olla todos estos años y con el hervor se hubieran ido evaporando y convirtiéndose en humo, y lo que queda en el fondo de la olla es mi esencia, y se parece inquietantemente a aquello con lo que empecé al principio.

Así contestó, a los 84 años, Kirk Douglas el cuestionario que conforma la excelente sección de la revista Esquire titulada ‘Lo que sé’. (Actualmente, a junio de 2011, el actor tiene 94 años).

 

 

 

 

 

 

 

 

Sé que el amor es más hondo a medida que uno se hace más viejo

Sé que todo buen aprendizaje termina sólo cuando estás bien muerto

 

 

La segunda parte de este artículo está tomada de una entrevista hecha al actor, publicada en la revista “Esquire”.

      El título de la entrevista llevaba por nombre: ‘Lo que sé’.

 


 

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