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Apuntes

 

 

El juramento de Hipócrates *

 

 

 

Hipócrates de Cos, hijo de Heráclides,

amigo del filósofo Demócrito

 

Hipócrates de Cos (en griego: Ἱπποκράτης, Cos, c. 460 a. C. - Tesalia c. 370 a. C.) fue un médico de la Antigua Grecia que ejerció durante el llamado siglo de Pericles. Es considerado una de las figuras más destacadas de la historia de la medicina y muchos autores se refieren a él como el «padre de la medicina» en reconocimiento a sus importantes y duraderas contribuciones a esta ciencia como fundador de la escuela que lleva su nombre. Esta escuela intelectual revolucionó la medicina de la Antigua Grecia, estableciéndola como una disciplina separada de otros campos con los cuales se la había asociado tradicionalmente (notablemente la teúrgia y la filosofía), convirtiendo el ejercicio de la medicina en una auténtica profesión.

 

 

¿Quién fue Hipócrates?

 

El más famoso médico de la antigüedad, nacido en la isla de Cos y llamado Padre de la Medicina. Era hijo de Heráclides, de la familia de Asclepíades, y recibió probablemente sólida instrucción con Gorgias de Leoncio. Fue amigo del filósofo Demócrito. Viajó por Tesalia, Tracia, Macedonia y ciudades del Asia. En Atenas ejerció y enseñó medicina y su actuación durante una peste le valió un homenaje público. Su fama llegó a Persia, de donde el rey Artajerjes le invitó a ir para combatir una epidemia, ofreciéndole cuantiosas riquezas; pero Hipócrates se negó a colaborar con los enemigos de su pueblo. Murió en Larisa de Tesalia y, según la tradición, sobre su tumba las abejas construyeron una columna con miel y cera curativas.

 

De su época data la costumbre de que los médicos presten el llamado juramento de Hipócrates o hipocrático, práctica que marca el paso del exclusivismo de casta al libre ejercicio de la profesión. Varios son los escritos que se conservan bajo el nombre de Hipócrates: De la Antigua Medicina; Sobre el aire, el agua y la posición; Acerca de la Enfermedad Sagrada; Sobre la Dieta; Aforismos de Hipócrates; Sobre la Naturaleza Humana; etc.

 

Desde los tiempos de Hipócrates la medicina toma un cariz científico y se establece la observación clínica como base de la terapéutica; se explican las enfermedades por el desequilibrio de los cuatro humores corporales: sangre, bilis amarilla, bilis negra y flema, cuya perfecta armonía está regida por la vix naturae (fuerza de la naturaleza), correspondiendo al médico restablecer dicho equilibrio mediante la corrección de los humores deficientes o sobrantes.

 

 

El Juramento de Hipócrates

 

“Juro por Apolo médico, Higia y Panacea, y por todos los dioses y diosas, a quienes pongo por testigos de la observancia de este voto, que me obligo a cumplir, lisa y llanamente, con todas mis fuerzas e inteligencia, el siguiente juramento y obligación escrita:

 

Tributaré a mi maestro de Medicina igual respeto que a los autores de mis días, compartiré con ellos mis haberes y proveeré en su caso sus necesidades; trataré a sus hijos como mis hermanos, y si quisieran aprender la ciencia, se las enseñaré desinteresadamente y sin otro género de recompensa. Instruiré con preceptos, lecciones habladas y demás métodos de enseñanza a mis hijos, a los de mis maestros y a los discípulos que me sigan bajo el convenio y juramento que determinan la ley médica y a nadie más.

 

Estableceré el régimen de los enfermos de la manera que les sea más provechosa, según mis facultades y mi entender, y me abstendré de cometer todo mal y toda injusticia.

 

A nadie daré veneno, y si alguno me propone semejante cosa, no tomaré en consideración la iniciativa de tal sugestión. Igualmente me abstendré de aplicar pesarios abortivos. Pasaré mi vida y ejerceré mi profesión con inocencia y pureza.

 

No me avendré a pretensiones que afecten a la administración de venenos, ni persuadiré a persona alguna con sugestiones de esa especie; me abstendré igualmente de suministrar a mujeres embarazadas pesarios o abortivos.

 

No practicaré la talla, dejando esa operación y otras a los especialistas que se dedican por lo común a practicarla. En cualquier casa que yo entre, lo haré para utilidad de los enfermos, me abstendré de toda falta voluntaria y de toda acción injuriosa, corruptora o de seducción.

 

Cuando entre en una casa no llevaré otro propósito que el bien y la salud de los enfermos, cuidando mucho de no cometer intencionalmente faltas injuriosas o acciones corruptoras y evitando principalmente la seducción de las mujeres jóvenes, libres o esclavas. Guardaré reserva acerca de lo que oiga o vea en la sociedad y no será preciso que se divulgue, sea o no del dominio de mi profesión, considerando el ser discreto como un deber en semejantes casos.

 

Cualquiera cosa que yo vea; diga o entienda en la sociedad, sea en el ejercicio de mi profesión o fuera de él, si es conveniente que no se divulgue, la guardaré en secreto con el mayor cuidado, pues considero el ser discreto como un deber en semejantes ocasiones.

 

Si observo con fidelidad mi juramento, séame concedido gozar felizmente mi vida y mi profesión, honrado siempre entre los hombres; si lo quebranto y soy perjuro, caiga sobre mí, la suerte adversa”.

 

Hipócrates de Cos

 

Cuando entre en una casa no llevaré otro propósito que el bien y la salud de los enfermos

cuidando mucho de no cometer intencionalmente faltas injuriosas o acciones corruptoras

 

 

Apuntes tomados de fuentes varias.

 


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