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Los Hermanos Burbujas *

 

 

 

 

Daniel Balmaceda,

Argentina

 

 

Entre la masa de inmigrantes europeos que buscaron nuevos destinos en la primera década del siglo XX, figuraba la numerosa familia Jacuzzi. Eran italianos y se establecieron en California. Su primera actividad fue la recolección de naranjas, pero de inmediato volcaron sus esfuerzos a la ingeniería. Diseñaron una hélice de avión que se comerció con éxito, sobre todo durante la Primera Guerra Mundial. Luego, los siete jóvenes hermanos Jacuzzi desarrollaron un monoplano ideal para el reparto de correspondencia. La compañía se diversificó en otros rumbos, también con muy buenos resultados. Una ingeniosa bomba hidráulica se convirtió en el best-seller de la empresa.

 

La familia fue creciendo. Los Jacuzzi se casaron y los hogares comenzaron a poblarse de primos. En 1943, Cándido Jacuzzi (cuarenta años, el menor de los siete hermanos) recibió una mala noticia. Le diagnosticaron artritis reumatoidea a su hijo de quince meses. La terapia consistía en baños diarios de hidromasaje que le daban en el hospital de Berkeley.

 

Si bien la terapia daba resultados positivos, los viajes al hospital parecían ser una tortura para su hijito. Entonces Cándido estudió la manera de adaptar la bomba hidráulica de la firma Jacuzzi en un aparato portátil que pudiera emplear en la bañadera de su casa y así evitar el traslado al hospital. La máquina funcionó y el modelo (denominado J -300) ingresó al muestrario de ventas de la compañía. Se ofrecía como un producto terapéutico y fue bienvenido en el reducido mercado de la hidroterapia.

 

El gran salto lo daría Roy Jacuzzi, integrante de la tercera generación, quien en 1968 ocupaba el puesto de jefe de investigación en la empresa familiar. Roy buscaba desarrollar nuevos productos y se le ocurrió transformar el modelo J-300 en un aparato de lujo. El marketing hizo el resto. Aquel primer Jacuzzi, que se llamó “Romano” (con el fin de equiparado a los baños públicos termales de la Antigua Roma), era portátil como el J-300. Pero poco tiempo después ellos mismos crearon la bañadera con el sistema incorporado, que es el jacuzzi clásico, el que disfrutamos aún hoy.

 

 

 “La compañía se diversificó en otros rumbos, también con muy buenos resultados.

Una ingeniosa bomba hidráulica se convirtió en el best-seller de la empresa”

 

  

Tomado del Libro de Daniel Balmaceda, “Historia de las palabras”. Daniel Balmaceda nació en Buenos Aires, Argentina y es peiodista, graduado en la Universidad Católica Argentina y Miembro de la Sociedad Argentina de Historiadores.

 


 

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