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Genoveva de Brabante *

 

 

 

Leyenda medieval.

 

Genoveva de Brabante es la heroína de una leyenda medieval. Su historia es un ejemplo típico de la historia de una casta esposa falsamente acusada y repudiada, por el testimonio de un pretendiente rechazado.

 

Genoveva de Brabante se dice que era la esposa de Siegfried de Tréveris, y que fue acusada falsamente por el mayordomo Golo. Ellos vivían allá, muy lejos, por lo que hoy es Alemania. La historia relata que condenada a muerte fue perdonada por sus verdugos, y vivió durante seis años con su hijo en una cueva en las Ardenas alimentada por una corza. Siegfried, que mientras tanto había descubierto la traición de Golo, estaba persiguiendo a las corzas, cuando la descubrió en su escondite y la restituyó a su antigua dignidad.

 

 

Genoveva de Brabante

 

Vivía en Alemania una linda niña llamada Genoveva, hija de los duques de Brabante, era de buen corazón, ayudaba a los pobres y jugaba con los niños humildes. Por eso todos la querían. Cuando se convirtió en una graciosa dama, se casó con el príncipe Sigifredo, que era también bueno y virtuoso.

En tiempo de guerra, Sigifredo se tuvo que ir al frente de su ejército, la recién desposada lloró mucho la ausencia de su esposo y lo encomendó a la infinita bondad de Dios. Sus tierras quedaron a cargo de Golo, hombre ambicioso y malo. Luego, un día, llegó la falsa noticia que Sigifredo había muerto, Golo, seguido de sus soldados, entró al castillo de Genoveva y la tomó prisionera, haciéndola encerrar en un calabozo. En esa oscura y húmeda prisión nació su hijo, a quien puso el nombre de desdichado, por lo adverso de su suerte.

A los dos meses, dos soldados sacaron a Genoveva y su hijo. Por orden de Golo, con la orden de matarlos en el bosque, pero, conmovidos por el llanto del niño, perdonaron sus vidas, con la promesa de no salir jamás del bosque. Al volver los soldados dijeron a Golo: “¡Orden cumplida!”.

 

Genoveva y su hijo tomaron como vivienda una gruta. Se alimentaban de frutos silvestres, raíces y hierbas; vivían en latente temor de ser presa de las fieras, pero confiaban en la protección de Dios.

Un día lluvioso penetró a la cueva una cierva que huía de unos cazadores, Genoveva y el niño acogieron al animal, que se hizo amiga de ellos, dándoles en recompensa abundante leche fresca.

A los siete años, el niño que hacía constantes preguntas a su madre de los pájaros y las flores, al decirle ella que en la ciudad había cosas muy lindas, dijo a su madre:

__Yo quiero ir a la ciudad. ¿Por qué no me llevas?

Genoveva se entristeció, recordó la palabra empeñada a los soldados de no volver a la ciudad.

Un día Sigifredo retornó a la ciudad causando la sorpresa de todos, especialmente de Golo, quienes creían muerto al príncipe. Grande fue el dolor de éste al saber que por orden de Golo, su esposa había corrido triste suerte.

Un día el príncipe salió de caza, de pronto, se le cruzó una cierva, que era la misma que vivía con Genoveva. El animal huyó, pero Sigifredo la siguió hasta la cueva. Enorme fue la sorpresa del príncipe al ver salir de la gruta a una bella mujer semidesnuda, llevando de la mano a un lindo niño.

__¿Qué haces aquí con este niño y quién eres? __ pregunto Sigifredo.

__¿No me reconoces? ¡Soy tu esposa y este niño es tu hijo! __exclamó ella, y los tres unidos en un estrecho abrazo, lloraron de alegría dándole gracias a Dios.

Cuando la familia llegó a la ciudad fueron recibidos con singulares muestras de júbilo. Esa misma noche todo el pueblo fue iluminado y en el castillo hubo una gran fiesta.

La dicha volvió a brillar para Genoveva, pues vivía en unión de su cariñoso esposo y de su hijo, que era muy estudioso y tan apuesto y valiente como su buen padre.

 

 

Música de fondo: “Lady Madonna”, tema de The Beatles.  

 

 

Tomado de fuentes varias.

 


 

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