Ven a mi mundo

 

 

Apuntes

 

 

Cita en Kabul *

 

 

 

 

Cuentan que había un hombre poderoso que tenía un sirviente leal y servicial. El sirviente siempre hacía todas sus tareas, iba al mercado a comprar, le preparaba la comida al hombre poderoso. El hombre poderoso, por su parte, era un hombre justo, no era un explotador, y trataba a sus empleados con humanidad.

 

Un día, en el mercado, el sirviente se encontró a la Muerte que le miraba de frente. Se asustó y huyó despavorido, corriendo entre las callejas hasta que logró perderle la pista. Se fue corriendo a la casa del hombre poderoso, y le pidió

 

“Buen hombre, por favor, dadme un caballo y algo de dinero. Me he encontrado a la muerte en el mercado y me temo que me persigue. Yo me iré unos días a Kabul y luego regresaré”.

 

El hombre poderoso, percibiendo el miedo de su sirviente, le dio lo que le pedía, un caballo y dinero. “Buena suerte”, le deseó, viéndole marchar.

 

Esa tarde, el hombre poderoso tuvo que ir él mismo al mercado a hacer la compra. Allí se encontró con la Muerte, quien le miró fijamente. Antes de que el hombre poderoso saliera corriendo, le dijo:

 

“Tranquilo, no vengo a buscarte a ti. Vengo a buscar a tu sirviente”.

 

“Lo sé”, respondió el hombre poderoso. “Me ha contado que le miraste fijamente y que le asustaste”.

 

A lo que la Muerte le respondió:

 

“No deseaba asustarle. Es que yo misma le miraba con extrañeza. Me sorprendió verlo por aquí, ya que esta noche tengo una cita con él en Kabul...”.

 

 

 

 

 “Tranquilo, no vengo a buscarte a ti. Vengo a buscar a tu sirviente

 

  

Tomado del cuento del mismo nombre, cuyo autor es el escritor argentino Jorge Bucay.

 


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